“Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron muerto, no le quebrantaron las piernas. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua” (Juan 19:33, 34). Lectura: Juan 19:31-37. Gloria sea a Jesús, quien, en medio de dolores amargos,¡Derramó para mí la sangre […] Leer más