“Y salieron y mataron en la ciudad. Y aconteció, mientras ellos iban matando (yo quedé solo), que me postré sobre mi rostro, y calmé diciendo: ¡Ah, Adonay Yahvé! ¿Destruirás a todo el remanente de Israel, derramando tu ardiente indignación sobre Jerusalem?” (Ez. 9:8). Leer más