“Porque también se ataviaban en otros tiempo aquellas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis vendido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza” (1 Pedro 3: 5, 6). Leer más