“Has abierto mis oídos” (Salmo 40:6). Necesitamos un oído abierto para escuchar la voz de Dios y recibir su dirección para nuestra vida. No es cuestión de recibir dirección para andar por los caminos que hemos elegido nosotros, ni tampoco de elegir nosotros los sacrificios que hemos de hacer para […] Leer más