UN CORAZÓN TRANQUILO

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” (Salmo 46:10).

Lectura: Salmo 46.

Lo sorprendente es que precisamente el salmo que nos habla de la quietud en la presencia de Dios no es el 23 con sus pastos verdes, sino el 46 que nos habla de tribulaciones, terremotos, aguas turbulentas y guerras internacionales. La quietud no existe porque no hay lucha exterior, sino porque hay paz interior.

En este salmo el mundo está trastornado. “Aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a cause de su braveza” (v. 2-3). “Bramaron las naciones, titubearon los reinos” (v. 6). El mundo está en caos. Todo alrededor colapsa. En medio de circunstancias tan catastróficas, ¿qué hace el creyente? ¿Está frenético? ¿Se está volviendo loco? No. Está quieto delante de Dios. Sabe que es Dios el que hace cesar las guerras: “Hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra, que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego” (o sea, el que libra al mundo de armas de destrucción masiva) (v. 9). Él ha encontrado su refugio en Dios: “Dios es nuestro refugio y fortaleza”; “Nuestro baluarte es el Dios de Jacob” (vs.1, 7, 11, LBLA). Él está quieto delante de Dios, viviendo en un ambiente de adoración, con un corazón tranquilo. Ve la mano de Dios: “Ved las obras de Jehová…que hace cesar las guerras” (v. 8). Vive en la presencia de Dios “Jehová de los ejércitos está con nosotros” (v. 7, 11).

Esta voz que le dice: “Estate quieto” no es la suya, es Dios hablándole. ¿Tú has oído esta voz de Dios? ¿Has entrado en está quietud en su presencia? ¿Tus ojos están puestos en Él? ¿Lo ves presente entre las naciones? “Estoy exaltado entre las naciones, estoy exaltado en la tierra” (v.10, R.S.V.). Dios está hablando a tu corazón profundo, diciéndote que no tienes que tener temor porque Él está presente en el mundo, obrando. En todo el tumulto de las guerras y trastornos geológicos. Está presente, no ausente, en los eventos entre naciones que vemos en la televisión cada día.  Presente y exaltado. Nos llama a no sentir pánico, sino a contemplarlo con los ojos de nuestro corazón, a adorarlo y sentir su paz, a entrar en esta quietud del alma, porque Él es Dios. Es la quietud en la cual Dios habla a tu espíritu y dice: “Yo soy Dios”

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