LA VIDA EN EL ESPÍRITU

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios” (Romanos 8:14).

Lectura: Romanos 8:14-227.

La vida llena del Espíritu es una vida llena de oración. Tener una pobre vida de oración no significa que no oramos nada. Todo el mundo ora. Significa que oramos poco o no tanto como deberíamos. “Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis” (Isaías 30:15). Toma el tiempo para estar quieta y tranquila delante del Señor. El Espíritu de Dios es un Espíritu de intercesión.

Tres cosas acerca de la oración:

  1. El “shofar”. Es un instrumento judío que se parece a un cuerno torcido. Emite un sonido estridente que llama al pueblo de Dios a la oración. ¡Despierta al dormido! ¿Oyes su sonido? Busca al Señor. Búscalo en todo su poder. Nuestras vidas a menudo son ineficaces debido precisamente a la poca oración. “Tocad trompeta en Sion” (Joel 2:15). Dios te llama a salir de la cama y ponerte a orar.
  1. Jesús fue un hombre de oración. Es un Salvador que ora. Nos llama diciendo: “Ven conmigo a un lugar aparte para orar”. Como los discípulos, nosotros dormimos cuando deberíamos estar orando. Ya se nos acerca el final de la historia. La llamada a medianoche es la de buscar a Dios antes del final.  “Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos”  (Is. 56:7). Seamos gente de oración.

3.    La situación de la iglesia. La iglesia está durmiendo. Somos autosuficientes. Esto entristece al Señor. ¿Cómo está tu vida de oración? El Espíritu Santo es Espíritu de oración. Anhela al Señor, su Espíritu y la oración. Nos llama a una vida de oración y dependencia de Dios. Ver Is. 30:15-21. Si no somos una casa de oración, no somos una casa de Dios. Ora mientras puedas. En un retiro para pastores, mientras esperábamos en la cola para comer, un pastor me comentó que ¡nunca había tomado un día de oración en 25 años de ministerio! Alucino. ¿Cómo puede ser? La confusión y la prisa de nuestros días apagan el espíritu de oración. Ponte quieta en la presencia del Señor. La voz del Espíritu nos llama: “Ven aparte conmigo.” Jesús dice hoy a su iglesia, “Cuantas veces os habría acogido como la gallina sus polluelos, pero no quisiste”.

El propósito de la oración es conseguir a Dios.

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