“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Romanos 12:18).
Lectura: Rom. 12:16-21.
Pablo escribe: «Si es posible, y en cuanto dependa de vosotros, vivid en paz con todos». La frase «en cuanto dependa de vosotros» es importante. No siempre podremos conseguir que dos personas se reconcilien. No podemos obligarlas a perdonar ni a volver a confiar. Pero sí podemos vigilar nuestro propio corazón. Podemos procurar no añadir más resentimiento, no llevar mensajes de un lado a otro y no permitir que nos arrastren a una guerra que no nos corresponde.
Nuestra lealtad principal no pertenece a ninguno de los dos bandos, sino a Cristo. Y Cristo nos llama a caminar en la verdad, pero también en el amor; a defender lo correcto, pero sin odio; a procurar la paz, pero sin negar la realidad.
Quizá no consigamos que Juan y Pedro vuelvan a ser amigos. Tal vez ni siquiera logremos que comprendan nuestra postura. Pero podemos pedirle al Señor que nos dé sabiduría para amar a ambos con integridad, sin miedo, sin manipulación y sin participar en su enemistad.
Oración:
Señor, dame sabiduría cuando me encuentre atrapado entre dos personas a las que quiero. Ayúdame a no alimentar el conflicto, a no participar en la descalificación y a no juzgar aquello que solo tú conoces plenamente. Enséñame a decir la verdad con amor, a establecer límites cuando sea necesario y a buscar la paz en cuanto dependa de mí. Que mi lealtad principal sea siempre hacia ti, y que mi manera de actuar refleje tu gracia, tu justicia y tu misericordia. Amén.
[1] Becky Cretney y Margarita juntas.
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