AMOR PARA SIEMPRE[1]

“Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió… ¿Quién nos separará del amor de Cristo?… En todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Romanos 8:34, 35, 37).

Lectura: Romanos 8:33-39.

No hay nada que pueda separarnos del amor de Dios. Creo que Romanos 8:33-39 contiene algunas de las palabras más consoladoras y preciadas sobre el amor de Dios de toda la Biblia. Pablo nos dice que el amor de Dios es incondicional y eterno. Nada, ni la vida ni la muerte, ni cosa alguna de toda la creación, puede separar a los creyentes del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús. ¡Qué verdad tan poderosa!

Pablo subraya que la seguridad eterna del cristiano descansa por completo en lo que Jesús hizo para asegurar nuestra salvación. No depende de nuestra fuerza de voluntad, de que nos comportemos de manera perfecta ni de nuestras circunstancias. Todo se debe a Jesús y a su gracia.

Cuando leo estos versículos, me siento profundamente humilde ante la inmensidad del amor que el Señor siente por nosotros. Me llena de gratitud pensar que se haya inclinado para alcanzarme y que se preocupe por alguien como yo.

Querido Señor: Gracias por inspirar al apóstol Pablo para que escribiera estas palabras, que tanto han significado para los cristianos a lo largo de los siglos. Gracias por la profundidad de tu amor. Ayúdame a corresponderte, aunque solo sea con una pequeña parte de ese amor, por medio de mi vida, mis palabras y mis acciones. En el nombre de Jesús, amén.

[1] Escrito por la hermana de Margarita, Geraldine Jenny.

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