Toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto (Romanos 8:22).
Lectura. Rom. 8:20-23.
Padre celestial, te pido que nos perdones. Perdónanos por lo que hemos hecho. Perdónanos por haber destruido tu hermosa creación. Perdónanos por el sufrimiento que hemos causado a las personas. Perdónanos por el sufrimiento que hemos causado a los animales. Perdónanos por la destrucción y los gemidos que hemos provocado en toda tu creación.
Señor, nos encomendaste una tarea desde el principio, y hemos abusado del planeta para satisfacer nuestros propios fines egoístas. Y, en el proceso, hemos arrastrado tu nombre por el barro. En lugar de mirarnos a nosotros mismos, postrarnos ante ti y confesar nuestra culpa colectiva, preguntamos: «¿Por qué hay tanto sufrimiento? Dios no puede existir, porque, si existiera, no habría todo este sufrimiento». Hablamos como si toda esta destrucción hubiera procedido de tu mano. Pero fueron nuestras manos, Señor. Nuestras manos talaron los bosques. Nuestras manos envenenaron los ríos. Nuestras manos contaminaron el aire. Nuestras manos vaciaron los océanos. Nuestras manos destruyeron hábitats. Nuestras manos empujaron a especies enteras hacia la extinción. Nuestra avaricia creó este sufrimiento, y después te señalamos a ti y te exigimos una explicación.
Señor, te pido que intervengas. Te pido que hagas caer de rodillas a las empresas de combustibles fósiles. Han conocido la verdad. Conocen las consecuencias destructivas de sus prácticas desde la década de 1950, y han mentido sistemáticamente. Haz caer tu justicia sobre ellas, te lo ruego. En el nombre de Jesús, te pido que los combustibles fósiles se conviertan en activos sin valor. Te pido que despertemos y comprendamos que ya poseemos los conocimientos, los recursos y la capacidad necesarios para producir energía limpia.
Señor, te pido que trabajemos juntos para replantar árboles y restaurar los hábitats que se han perdido. Te pido que lleguemos a preocuparnos por hacer lo correcto y por hacerlo de la manera correcta. Derrama tu Espíritu y danos un espíritu de arrepentimiento. Danos un espíritu de gracia y de súplica, para que contemplemos la obra de nuestras propias manos, nos arrepintamos y clamemos a ti pidiendo misericordia.
Padre celestial, tú amas tu creación. Te pido que intervengas en su favor. Y te pido que el Señor Jesús regrese y ponga todas las cosas en su sitio.
En su nombre. Amén.
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