LA CREACIÓN GIME

El anhelo ardiente de la creación es… Romanos 8:19.

Lectura. Rom. 8.18-22. 

Observo dos cosas. Siempre había entendido este pasaje de una manera muy personal: considero que mis sufrimientos presentes no se pueden comparar con la gloria que se revelará en mí. Es cierto, pero creo que la idea es más general. Creo que se está comparando los sufrimientos de esta era presente con la gloria de la era futura con el Señor. Esta situación presente es injusta y está llena de sufrimiento y de decepciones. Es difícil y dura. Lo que nos espera, el mundo que Dios ha preparado para nosotros, es maravilloso. Es un lugar de alegría, plenitud y libertad. La creación presente es un lugar de esclavitud, inutilidad, frustración y sufrimiento, mientras que el otro mundo será un mundo de fruto, plenitud y libertad.

La otra cosa que observo es que siempre pensamos en la creación como si fuera una cosa. Sin embargo, aquí parece que Dios presenta la creación como algo consciente. No es humana, pero se le atribuyen cualidades casi humanas. La creación está frustrada. Pero ¿cómo puede estar frustrada la creación si no tiene mente ni personalidad? Parece como si Dios hubiera dado a la creación una mente y una personalidad, porque ¿cómo puede sentirse frustrada? ¿Cómo puede tener esperanza? ¿Cómo puede ser liberada de la esclavitud y llevada a la libertad?

La creación parece ser más consciente de su propia existencia de lo que normalmente pensamos. Es difícil describirlo, pero parece tener más personalidad, más vida y más conciencia de lo que solemos imaginar. A mí esto me suena poético, pero no es mera poesía. Es una revelación de Dios, y creo que quiere que sepamos que la creación sufre, que la creación siente y que la creación espera. Esto nos sitúa en un mundo mucho más vivo de lo que comprendemos ahora y nos promete un mundo en el que la creación es consciente de su propia existencia y de lo que está atravesando. Para mí, eso es revelación. Este pasaje nos revela la conciencia que la creación tiene de sí misma.

Parece que Dios creó la vida para que fuera inteligente. Esto nos da un campo enorme para la reflexión, porque Dios nos revela aquí que la creación fue sometida a la frustración. Pero ¿cómo puede sentirse frustrado un árbol, o un campo de trigo? Puede ser improductivo o puede secarse, pero ¿puede sentirse frustrado? Parece que Dios hizo que la vida estuviera más viva de lo que pensamos y que la creación siente. No sé si podemos llegar al extremo de decir que piensa. Pero la creación no tuvo elección y, por otra parte, ¿cómo podría haber elegido de otra manera si no fuera capaz de tomar decisiones? La creación fue sometida con esperanza, y anhela ser liberada de la esclavitud de la corrupción y de la muerte. Por tanto, vivimos en un mundo que se parece más al mundo del que hablan los poetas que al mundo del que hablan los científicos.

Querido Padre celestial: La creación gime, y todas las personas que conozco están sufriendo. He pensado en un amigo tras otro, y cada uno de ellos está sufriendo.

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