EL CARÁCTER DE DIOS: SALMO 99

“Alaben su nombre grande y temible. El es santo… Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos ante su santo monte, porque Jehová nuestro Dios es santo” (Salmo 99:3 y 9).

Lectura: Salmo 99:1-9.

Leemos este salmo cortito y, a la primera vista, no vemos nada de especial en él. Solo es después de varias lecturas cuando descubrimos que hay un estribillo que se repite tres veces: “Dios es santo” (vs. 3, 5 y 9) y que divide el salmo en tres estrofas. La primera estrofa (v. 1-3) nos dice que Dios es temible. La segunda (v. 4-5) que es justo, y la tercera (v. 6-9) que es un Dios perdonador.

Vamos por partes. Que hay un dios temible es un concepto común a todas las religiones. En el budismo, el hinduismo y el islam, el temor a su dios o a sus dioses conmueve a las masas. El poder no es necesariamente justo; su dios puede ser caprichoso o arbitrario. El Dios de Abraham es justo. Su justicia es una garantía para nosotros de que todo lo que hace y permite en este mundo es justo, aunque no lo entendamos. Esta es la revelación bíblica. Pero su justicia representa un problema para nosotros, porque nosotros no somos justos. Su justicia nos condenaría si no fuera por su misericordia, el tema de la tercera estrofa.  Dios perdona, no porque pasa por alto nuestro pecado, porque su justicia no se lo permitiría, sino porque el pecado ha recibido el necesario pago. (Exactamente cómo se paga es el tema del Nuevo Testamento). En este salmo, Dios perdona el pecado por la intercesión de Moisés y Aarón. “Invocaban a Jehová y él les respondía”” (v. 6). Juntos, Moisés y Aarón presentan la oración a favor de los culpables y el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento para quitar el pecado.

Exaltemos, pues, a nuestro Dios (v. 2, 5, y 9) por su santidad, porque Él es un Dios temible, pero justo y, ¡gloria a Él!, perdonador.

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