“Concluido esto, se me presentaron los jefes diciendo: el pueblo de Israel, los sacerdotes y los levitas no se han separado de la gente del país, hundida en sus abominaciones… Al oír esto rasgué mis vestiduras y mi manto, me arranqué los pelos de la cabeza y de la barba, y me senté desolado. Todos los temerosos de las palabras de Dios de Israel se reunieron en torno a mí, a causa de la rebeldía de los deportados. Yo permanecí sentado, desolado, hasta la oblación de la tarde” (Esdras 9:1-4 B. J.).
Lectura: Esdras 9:1-4.
Esdras se sentó atónito cuando supo de la infidelidad del remanente de Israel. Eran tan pocos los que habían vuelto de la cautividad. Ya habían experimentado la disciplina de Dios por su pecado en el pasado y estaban a punto de perder su identidad como pueblo nada más reestablecerse en la tierra. La reacción de Esdras fue sentarse desolado, angustiado, mudo delante de Dios.
¿Cómo reaccionas frente a lo que está pasando en la iglesia hoy, este pequeño remanente que pretende ser del Señor, cuando la ves contaminándose con el mundo? Ves la ética, el ambiente, el grado de compromiso, de conocimiento de la Palabra, de devoción al Señor, de deseo de comunión con el Señor, y amor por Él, y te quedas atónito, estupefacto, desolado, en silencio delante de Dios, sin saber qué decirle, llorando. Somos tan pocos y ¿ahora vamos a perder nuestra identidad?
“Mientras Esdras oraba y hacía confesión, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, una gran asamblea de Israel, hombres, mujeres y niños se juntó a él; y el pueblo lloraba amargamente” (Esdras 10:1). La reacción inicial fue seguida por la oración y la confesión. Se juntaron a él los que pensaban como él, confesaban y lloraban con él, pero después se pusieron manos a la obra. Le dijeron: “Levántate, porque este asunto es tu responsabilidad, pero estaremos contigo; anímate y hazlo” (Esdras 10:4). El llanto dio paso a la oración y la oración a la acción. Esdras no estaba solo. Otros percibían lo que estaba pasando y juntos trabajaron para poner las cosas en orden y restaurar la santidad a Israel.
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