NUESTRA SALVACIÓN

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmas, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios” (Romanos 5:1, 2).

Lectura: Romanos 5:1-5.

            Somos salvos. Tenemos paz con Dios y la esperanza del Cielo por medio de la fe. Hemos recibido entrada en este estado de gracia por medio de Cristo. Hemos sido justificados por la fe y tenemos paz para con Dios por la obra que él ha realizado por nosotros en la cruz. Ya no somos enemigos de Dios, luchando en el campo enemigo, sujetos a la mentalidad del diablo, viviendo una vida mundana de acuerdo con su voluntad, reos de la muerte. Hemos pasado de muerte a vida. Este estado maravilloso en el cual nos encontramos se llama “la gracia”.  Va con este nombre porque no lo hemos alcanzado por nada que nosotros hayamos hecho o merecido. Todo ha sido por la intervención de Cristo a nuestro favor.

La fe no es una gran obra nuestra que nos haya ganado la salvación, sino un don de Dios: “Porque por gracia sois salvos por medido de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Ef. 2: 8, 9). 

Somos salvos y esperando el Cielo. Pero ahora mismo todo no es de color rosa. Estamos sufriendo, y nuestra fe está siendo probada. No obstante, nuestra actitud frente al sufrimiento no es negativa, sino altamente positiva: “Nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia prueba, y la prueba, esperanza” (5:3, 4). Vamos a mirar este texto en otra traducción: “También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación” (5:3, 4, NTV). En otra traducción dice que la paciencia conduce a “un carácter aprobado”. El carácter se forma en medio de la prueba. Un carácter hermoso es evidencia de nuestra salvación. Este carácter aprobado es una ayuda para nosotros porque afirma la seguridad de nuestra salvación.

Nuestra esperanza de salvación está bien fundada. No seremos defraudados, porque esta salvación es segura. Y para mostrar su realidad, tenemos la presencia del Espíritu Santo en nuestros corazones que comprueba su presencia llenándonos con el amor de Dios: “Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (5:5). “Y esta esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor” (5:5). El amor de Dios en nuestro corazón es una evidencia de nuestra salvación. Es un milagro poder sentirnos amados por Dios. Es algo divino que tenemos en nuestro corazón. Nos sentimos amados por Dios y lo amamos a Él. Además, amamos a los demás. Poder amar es lo mejor de esta vida. El hombre inconverso no sabe nada del amor de Dios, cuyo amor no depende de nada. Brota de Sí mismo como parte de su ser. “Dios es amor”. Y su amor en nuestros corazones confirma nuestra salvación.   

Copyright © 2026 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.