MILAGROS DE SANIDAD Y ALIMENTACIÓN

“Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiere, no sea que desmayen en el camino” (Mateo 15:31).

Lectura: Mateo 15:29-39

Mateo nos cuenta algunos casos concretos de sanidades, como botones de muestra, y luego grandes resúmenes de muchos milagros para que comprendamos que el ministerio de Jesús fue lleno de innumerables milagros de todas las clases.

Jesús pasó tres días haciendo sanidades. La gente le traía toda clase de enfermos y los sanó. Aquí no mencionaba específicamente a endemoniados, que es una categoría aparte, pero salió en la historia anterior.  Mateo nos da a entender que Jesús tenía autoridad sobre el mundo espiritual y el mundo material, sobre la naturaleza, y las enfermedades, y la gente glorificaban al Dios de Israel. Jesús nunca traía la gloria a sí mismo.

En este relato tenemos la alimentación de los cuatro mil y solo hay siete canastas de sobras, mientras en el otro incidente de la multiplicación de panes y peces el Señor alimentó a cinco mil y recogieron doce cestas de lo que sobró. Si Mateo estaba intentando impresionarnos, habría inventado una historia con un milagro aún mayor que el primero, pero esta no es su intención. Solo cuenta lo que pasó. Tampoco hay una relación matemática entre los números de las dos histories, solo los hechos.

Lo que tienen en común las dos histories es la compasión de Jesús. Dice: “Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino”. Notamos que no baja pan del cielo, ¡este Pan ya ha bajado!, sino que multiplica las existencias. Esto va bien para nosotros porque tenemos algo, pero insuficiente para las necesidades que hay.

En ambas historias Jesús despide la multitud. Es cariñoso, como un anfitrión que los haya tenido en casa. 

El Señor no solo se preocupa por lo espiritual de la gente, sino también por su salud física y alimentación. Él es una persona integral, y su cuidado es completo.

Si queremos comer de las abundancias de la mesa del Señor, tenemos que permanecer con él. Esta multitud pasó tres días con él sin comer. Si pensaban que comerían después del primer día, como en el caso de los cinco mil, fueron desilusionados, pero los que esperaron recibieron lo esperado.

Oración: Señor, ayúdanos a venir a ti con la motivación correcta, y a esperar hasta que tú nos des lo que necesitamos.

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