INVALIDAR EL MANDAMIENTO DE DIOS

“Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición” (Mateo 15:6).

Lectura: Mateo 15:1-9.

Los escribas y fariseos acusan a Jesús de no enseñar a sus discípulos a guardar las normas que ellos habían escrito y puesto ¡en el mismo nivel con la palabra de Dios!
Jesús les acusa a ellos de algo mucho más grave, de quebrantar el mandamiento de Dios por su tradición. Deja muy claro que el mandamiento de Dios está por encima de cualquier norma que ellos hayan escrito. Habían invadido el terreno de Dios con sus adiciones a Su Palabra. Jesús les da un ejemplo de cómo habían invalidado la ley de Dios ¡poniendo la suya en su lugar!, aún más grave que lo anterior. Mas grave que poner sus normas al par con la ley de Dios es eliminar la ley de Dios y poner la suya en su lugar. Les dice: “Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición”.

Jesús les llama hipócritas, porque hacen ver que se sometan a la ley de Dios, pero en realidad la anulan y se someten a la suya propia. Inventan su propia religión y la llamen la de Dios. Se han puesto en el lugar de Dios pretendiendo ser sus siervos. Esto es desbancar a Dios e instalarse a uno mismo en su trono. Jesús les aplica la profecía de Isaías: “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”.

Antes de condenar a los lideres religiosos en tiempos de Jesús tenemos que preguntarnos si no hacemos lo mismo. ¿Tachamos los mandamientos de Dios como anticuados, o solo para aquel tiempo, o las modificamos para estar de acuerdo con lo que es políticamente correcto?  ¿Interpretamos la Biblia según la mentalidad de hoy? ¿Descartamos al apóstol Pablo como un hombre de sus tiempos, pero no para hoy? ¿Lo tachamos de machista? El análisis de Jesús de los maestros de la ley de su día tiene una aplicación muy directa para nosotros hoy.

Los escribas y fariseos eran más exigentes que Dios. Mantuvieron al pueblo de Dios bajo su pesado yugo. Condenaban a Jesús por comer con publicanos y pecadores, pero Jesús les dijo: “Id y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio” (Os.6:6). El corazón de la ley es amor para Dios y el prójimo (Mat. 22:37-39). 

Oración: Padre, danos mucho temor a ti para que no pongamos nuestra mente por encima de tu Palabra, sino que nos sometemos gozosamente a ella. Amén.

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