LA CONEXIÓN ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

“Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios” (Marcos 16:19).

Lectura: Lucas 1:10, 11.

Hay muchas cosas en la Biblia que conectan el cielo con la tierra. Si Dios está completo y no necesita a nadie fuera de sí mismo, ¿por qué creó al hombre? Dios está en el cielo y el hombre está en la tierra, pero no están tan separados. Antes de la Caída, Dios bajaba del cielo para tener comunión con el hombre que creó. Cuando el hombre cayó en pecado, Jesús bajó del cielo para salvarlo. Después el Señor Jesús volvió al cielo y mandó el Espíritu Santo que bajó desde el Cielo para estar con el hombre restaurado y morar dentro de él. Quedará con el hombre, transformándolo para hacerlo más como Cristo, hasta que el Señor Jesús vuelva para buscarlo y llevarlo consigo al cielo.

            Si terminaremos en el cielo, ¿por qué fue necesario desde el principio que el hombre viviese en la tierra? ¿Por qué no lo creó Dios para colocarlo directamente en el cielo? Se ve que el cielo es el palacio de Dios y que la tierra es su taller, donde hace reparaciones. Dios quiso crear al hombre libre para poder elegir conocerlo y amarlo. No quería obligarlo a amarlo. Cuando el hombre cayó, la reparación que hizo falta fue como la que necesita un coche después de un siniestro total. En lugar de mandarlo al desguace, mandó a Jesús a pagar los gastos de la reparación y después al Espíritu Santo para hacer el trabajo de mecánico, con miras a terminar con un coche mejor que nuevo.

            De esta manera Dios consigue un hombre aún mejor que Adán que conoce el amor de Dios en la redención como Adán no llegó a comprenderlo. Y es un hombre que quiere amar a Dios y obedecerlo, con un nuevo corazón y una nueva naturaleza, hecho partícipe de la naturaleza divina, en un estado mayor que los ángeles, para ocupar la posición en el cielo como la novia de Cristo, con un cuerpo inmortal, como Adán nunca tuvo.

            Todo esto se nos escapa, pero intuimos que Dios quería que el hombre ocupase un lugar en el cielo al lado de Cristo, conociendo el amor del Calvario, con un Salvador que se hizo hombre para tener a un hombre redimido a su lado eternamente. Jesús bajó del cielo para que el hombre subiese, ya transformado por la obra del Espíritu Santo, para ser un apto compañero suyo ya para siempre.

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