JUAN EL BAUTISTA Y JESÚS

“Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días” (Hechos 1:5).

Lectura: Hechos 1:1-5.

El ministerio de Jesús estaba muy conectado con el ministerio de Juan el Bautista. Jesús empezó su ministerio predicando las palabras de Juan: “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17, compararlo con Mateo 3:2). Jesús terminó su ministerio refiriéndose a las palabras de Juan acerca del Espíritu Santo: “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí… os bautizará en Espíritu Santo y fuego”“Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días” (Mat. 3:11 y Hechos 1:5).

            El propósito del ministerio de Juan fue preparar a la gente para recibir a Jesús, y el propósito del ministerio de Jesús fue preparar a la gente para recibir al Espíritu Santo. Para poder recibir a Jesús como su Salvador, la persona tenía que arrepentirse de sus pecados. Aquel fue el mensaje de Juan: el arrepentimiento y el bautismo en agua lo simbolizaba. Entonces Jesús murió para que la gente que se había arrepentido pudiese recibir el perdón de sus pecados. El bautismo de Juan dejó a la gente perdonada, pero sin poder, tanto para vivir la vida cristiana, como para transmitir el evangelio. Así que, venía la fase siguiente que era la de recibir el Espíritu Santo. Jesús había dicho a los discípulos que recibiesen el Espíritu Santo, pero no lo habían recibido porque nadie recibió el Espíritu hasta el día de Pentecostés. Lo que quiso decir Jesús era: recibir el Espíritu Santo cuando venga. Y esta fue una de las ultimas cosas que Jesús dijo antes de ascender al cielo: esperad al Espíritu Santo quien os dará poder de lo alto. Mateo termina su evangelio con el mandato de Jesús a proclamar el evangelio y Lucas termina el suyo diciéndoles que esperasen hasta que viniese el Espíritu Santo para poder hacerlo.

Así que, este es el orden divino: Juan predica que el reino ha llegado (con el Rey); Jesús también predica que el reino ha llegado. Juan predica: arrepentíos y ser bautizados para el perdón de pecados; Jesús predica el arrepentimiento para entrar en el reino; Juan se muere para quitarse de en medio para que Jesús asuma el mando; Jesús se muere para hacer posible el perdón de pecados; Jesús envía a los discípulos a predicar el Evangelio; Jesús asciende al cielo para quitarse en medio para que el Espíritu Santo asuma el mando y haga salir el Evangelio para que el Reino sea poblado con gente convertida y luego venga en su plenitud.   

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