ASCENDIÓ; ¿Y DESPUÉS? (1)

“Habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos” (Hechos 1:9).

Lectura: Hechos 1:7-11.

¿Qué le pasó al Señor en la esfera espiritual después de la ascensión?

Tenemos la respuesta en Daniel 7:13. Después de desaparecer de la vista de los discípulos, el Señor seguía ascendiendo en la nube que era la gloria shekinah de Dios, tal como fue profetizado por el profeta Daniel: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el anciano de días y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria, y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido”. Jesús subió hasta el trono de Dios donde le fue concedido el reino universal debido a su gran victoria sobre Satanás en la tierra. Cumplió con éxito la misión para la cual Dios lo había mandado a la tierra, a saber: derrocar a Satanás y salvar al hombre.

            Jesús, pues, empezó su reino universal, con el fin de entrar en la fase siguiente de la voluntad de Dios. Esto nos es revelado por el apóstol Pablo en el pasaje siguiente: “Preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia” (1 Cor. 15:24-26, en orden cronológico). Jesús está reinando ahora sujetando toda rebeldía a su dominio en medio de una tremenda guerra cósmica con Satanás, en la cual la Iglesia está sufriendo ataques de una magnitud inconcebible.

            Esta escena está contemplada por el apóstol Juan en Apoc. 12:7: “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: ahora ha venido la salvación y el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo…”  (Apoc. 12:7-12). Debido a su victoria en la cruz, el acusador de los hermanos ya no tiene argumentos en contra de nosotros para presentar delante de Dios, y, por lo tanto, fue arrojado del cielo a la tierra donde sigue acusándonos, pero estas acusaciones son fútiles, porque Cristo nos ha justificado con su sangre. …/…

Copyright © 2026 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.