DIOS AL RESCATE

“Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová y clamé a mi Dios. El oyó me voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos… Envió desde lo alto; me tomó, me sacó de las muchas aguas. Me libró de mi poderoso enemigo… Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas Jehová fue mi apoyo. Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí” (Salmo 18:4-6, 16-19).

Lectura: Salmo 18:1-19.

            El salmista tenía la muerte segura, pero el Señor lo arrancó de sus garras. La Biblia está llena de historias de los milagrosos rescates de Dios, y de sus intervenciones divinas. Cuando todo parecía perdido llegaron sus salvaciones milagrosas. Dios mueve cielo y tierra para cumplir sus promesas, contra todo pronóstico; después de la última hora, cuando es más que imposible, siempre llega. Nos va bien hacer nuestra propia versión de Hebreos 11 para refrescar nuestra memoria y fortalecer nuestra fe. Por un lado, está la fe del creyente; por otro, está el poder de Dios. Empezaremos con Sara, porque el punto de arranque ha sido el Dios de Abraham.

  • Llegó el día en que Sara dio a luz al hijo de la promesa.
  • Israel salió libre de Egipto.
  • El mar Rojo se abrió para dar paso a los hijos de Israel.
  • Los muros de Jericó cayeron al son de la trompeta de Dios.
  • Noemí no murió de amargura en Moab, ni sola en Belén.
  • Bendijo Dios el postrer estado de Job más el primero. 
  • El joven David mató al gigante Goliat.
  • David no murió por la espada de Saúl; llegó al trono.
  • David cantó salmos por la noche y peleó las batallas de Dios por el día.
  • Bajó fuego del cielo y consumió el sacrificio de Elías.
  • Elías no murió por mano de Jezabel.
  • Dios multiplicó el aceite de la viuda.
  • Dios dio, quitó y resucitó al hijo de la sunamita.
  • El monte estaba lleno de ángeles y carros de fuego alrededor de Eliseo.
  • Jeremías no murió en el fondo del pozo cuando cayó Jerusalén.
  • Jonás no murió ahogado en el mar.
  • Los amigos de Daniel no murieron quemados vivos
  • Daniel no murió comido por leones.
  • Ester no vio la aniquilación de los judíos, sino la salvación de los gentiles.
  • Los judíos volvieron de la cautividad.
  • Jerusalén fue reconstruida.
  • El Mesías vino.
  • El Niño Jesús no murió por la espada de Herodes el Grande.
  • Jesús salió de la tumba lleno de la vida de la resurrección.
  • Jesús ascendió al trono de Dios en el Cielo y le fue dada toda potestad.
  • Cuando vuelva Jesús encontrará fe en la tierra, porque tú y yo vamos a perseverar hasta el fin por la gracia de Dios.

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