¿SOBRE QUÉ ESTÁ FUNDADA TU VIDA?(2)

    

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca” (Mateo 7:24).

Lectura: Mateo 7:24-27.

            Seguimos con la parábola de la casa fundada sobre la roca. Jesús la empieza diciendo: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras”. ¿Qué significa esta frase? Lo que no significa es leerlas ahora en la Biblia, sino que las recibamos de parte de Jesús, que nos lleguen al corazón y que entendamos que esta es la vida cristiana. “Y las hace”, ¿qué significa? Decidir que vas a vivir así, y no al contrario que sería: vivir controlado por la ira, o en adulterio, sin cumplir con nuestra palabra, odiando a nuestros enemigos, sin orar o ayunar, con nuestro tesoro en la tierra, con ansiedad, juzgando a los demás, y sin tratar a otros como nosotros mismos queremos ser tratados.

II. Malos fundamentos

            Procedemos al segundo punto, que es: ¿Cuáles son algunos malos fundamentos que podemos tener para nuestra vida? Estos fundamentos están en competencia con Cristo y no son suficientemente fuertes para sostener nuestra vida en tiempos de crisis. En estos momentos conocemos a muchos creyentes que, sin darse cuenta, han edificado sus vidas sobre estos fundamentos y están en peligro de colapsarse.

  1. Mi carne, lo que yo quiero, mi propia voluntad. Incluye el placer, el sexo, la comodidad, una seguridad económica, el trabajo, la salud. Tienen su vida montada para satisfacer estos deseos.
  2. Mi familia. Los hay que edifican la vida sobre su marido, los hijos y nietos, o sus padres y hermanos. Hacen la voluntad de éstos, o permiten que ellos controlen sus vidas. ¿Qué pasa si tu marido se va con otra, o se muere? ¿Significa que tu vida se acaba? Tenemos un amigo que ha perdido familia y casa. Hermanas cuyos hijos les han fallado. Otras cuyos maridos no se han ido con otra, pero son insoportables. Si lo primordial de tu vida son ellos, ¿qué harás si pierdes su apoyo?    
  3. Mi iglesia, mi pastor, mi tele evangelista favorito. La iglesia puede dividirse. Cuando lo hace, muchos se dispersan y ¡nunca más vistos! Cuando una hermana se convirtió, se puso a estudiar bajo un apologista de fama mundial justo cuando se descubrió que él llevaba una doble vida. Hay otras que edifican la vida sobre un pastor que practica el abuso espiritual. Un pastor así te controla, te manda, manipula usando su autoridad pastoral para hacerlo, supervisa tu vida, te presiona para que hagas lo que él quiere, y te genera culpa si no lo haces. Te da miedo desobedecerlo. Impone normas y obligaciones que no vienen en la Biblia. Lleva a la iglesia bajo un fuerte legalismo. Tenemos amigos en todas estas circunstancias. Un buen pastor es afable, humilde, te sirve, te potencia, su ejemplo te inspira, trabaja en equipo, es transparente con el dinero y te anima a cultivar y usar tus dones. No crea dependencia. Estamos en peligro si edificamos nuestra vida sobre una autoridad humana o una buena iglesia.
  4. Mi conocimiento bíblico. Esto es lo que hicieron los fariseos y no reconocieron al Mesías cuando vino porque no coincidió con su conocimiento de las Escrituras. Los Testigos de Jehová tienen mucho conocimiento bíblico, pero no los ha salvado. Sabemos de estudiantes de una escuela bíblica que se han ido al mundo. ¿Qué les pasa? Falta la relación vital con Cristo en la cual oyes su voz y la obedeces. Los hay con mucho conocimiento bíblico que son legalistas. Su principal relación es con la Biblia, y no con el Espíritu Santo. El Espíritu y la Palabra trabajan juntos para darnos vida en Jesús. La Palabra sin la inmediata unción del Espíritu conduce al legalismo.

 

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