“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca” (Mateo 7:24).
Lectura: Mateo 7:24-27.
Últimamente hemos estado en contacto con un importante número de personas cuyas vidas están siendo profundamente sacudidas. Han pasado por cosas muy fuertes, como la división de la iglesia, un pastor infiel, la muerte de seres queridos, hijos que caen en el pecado, un matrimonio que se deshace, o relaciones rotas. ¿Su “casa” aguantará la tormenta? En esta charla tenemos tres puntos: (1) La explicación de la parábola; (2) El mal cimiento para tu vida; (3) El buen cimiento para tu vida. Nuestra oración es que sea de ayuda práctica para todos.
La parábola de los dos cimientos viene al final del Sermón del Monte, en que el Señor Jesús habla de cómo Dios quiere que vivan los que creen en Él. Empieza con las bienaventuranzas que hablan del carácter de la persona que realmente es feliz. Su función en el mundo es ser sal y luz. Para ello tiene que vivir una vida ordenada según la Ley de Dios, que implica tener buenas relaciones con los hermanos; ser honesta de palabra y hecho, y pura en su ética; tratar bien a los enemigos; atender a los pobres; relacionarse con Dios por medio de una vida correcta y la oración y el ayuno; no buscar la riqueza terrenal, sino la espiritual; no juzgar a los demás; y tratar bien a todos.
La vida de todo ser humano desemboca en el juicio final. Jesús lo ilustra con cuatro metáforas: dos caminos; dos árboles; dos hombres y dos casas. El que va por el camino espacioso termina en el infierno; el que va por el camino estrecho llega al cielo. El árbol de malos frutos es echado al fuego, el de buenos frutos se salva. El hombre que no hace la voluntad de Dios es echado de su presencia, el que hace la voluntad de Dios entrará en el reino de los cielos. La casa edificada sobre la roca permanece, la casa edificada sobre la arena se cae con grande ruina.
Esta es la parábola. Vamos a ver lo que representa cada componente. La casa es la vida. La roca representa a Cristo, pero hemos de matizar mucho. No significa creer en Jesús. Mucha gente cree en Él: todos los protestantes, católicos y testigos de Jehová creen en Jesús, pero no todos son salvos. Significa tener cierta relación con Él, una de oír su voz y obedecerle. Jesús dijo: “El que me oye estas palabras y las hace”. ¿Qué palabras? Las que acababa de pronunciar en el Sermón del Monte. La lluvia, los ríos, y los vientos ¿qué representan? Calamidades, sufrimiento y grandes crisis en la vida. ¿A quiénes les pasan estas desgracias? A todo el mundo, a creyentes y no creyentes por igual. Jesús está diciendo que las mismas cosas les pasan a todos, la diferencia reside en cómo reaccionamos. ¿Qué significa “edificar su casa sobre…”? La cosa sobre la cual se edifica la casa es el fundamento, la base, el cimiento. Es la cosa de la cual dependes, donde descansa tu vida. Para que permanezca en pie tiene que estar edificada sobre la obediencia a la Palabra de Jesús en una relación con Él en la que oyes lo que te dice, y lo haces.
[1] Transcripción de la charla que di en la reunión de mujeres, Montornés, Barcelona.
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