JESÚS, PEDRO Y LOS TEÓLOGOS MODERNOS

    

“El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mat. 10:21, 22).
 
El Señor habló de dos cosas que el maligno usará para destruir la iglesia: la persecución y la falsa enseñanza, y el apóstol Pedro avisó contra las mismas dos cosas: 1 Pedro versa sobre la persecución y 2 Pedro sobre los falsos maestros. Si el diablo no puede matarte, te engañará para que niegues al Señor o para que te apartes de Él.
           
En cuanto a la persecución, el Señor Jesús dijo: “Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra. No temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mateo 10:23, 28). El aviso es muy fuerte, para que el creyente esté bien preparado y sepa las consecuencias si niega al Señor. Termina el aviso del peligro de la persecución diciendo: “el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (10:22). En cuanto a la falsa enseñanza el Señor dijo: “Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos. Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mat. 24:11-13). Notemos que termina el aviso en cuanto a la falsa enseñanza de la misma manera que el aviso anterior: “el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (24:13). Tenemos que esperar persecución y tenemos que estar al tanto en cuanto a la falsa enseñanza.
           
El apóstol Pedro dedicó una carta entera a cada uno de estos dos problemas que enfrenta la iglesia. De la persecución dijo: “Amados, no os sorprendáis del fuego de la prueba que os ha sobrevenido… Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello” (1 Pedro 4:12, 14, 16).
 
            2 Pedro versa sobre la falsa enseñanza“Hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y muchos seguirán sus disoluciones” (2 Pedro 2:1, 2). Estos falsos maestros en su prepotencia se meten con potestades angelicales, “Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores” (2 Pedro 2:10-12). Son orgullosos e inmorales: “Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes” (2 Pedro 2:14). Las mujeres emocionalmente inestables caen en sus redes. “Prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción” (2 Pedro 2: 19). Se jactan de estar libres de la ley y tachan de legalistas a los que siguen la enseñanza de las Escrituras. Ofrecen un evangelio que permite a la gente vivir en pecado y todavía ser salvos, y muchos caen en su engaño. Se creen liberados, pero resulta que son esclavos de sus deseos carnales.
           
Pedro concluye: “Así que, vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que, arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén” (3:17, 18).  

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