SEÑALES Y PRODIGIOS

    

“¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle” (Mateo 2:2).
 
Lectura: Mateo 2:1-6.
 
            Todos los antiguos sabían que la aparición de una nueva estrella en el firmamento significaba que alguien importante había nacido. Pues, “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmo 19:1). Se ve que los magos aguardaban la esperanza del nacimiento del Mesías. Se había extendido el conocimiento del Dios verdadero y esta esperanza en la venida del Mesías por medio de los judíos que fueron deportados a Babilonia. Su testimonio había sido recibido en las altas esferas de los imperios babilónico y persa. Habían pasado muchos siglos, pero todavía miraban los cielos a ver si veían la estrella que anunciaba el nacimiento del Mesías. David Burt en su comentario dice: “Ellos tienen la plena convicción de que el niño que ha nacido es alguien tan extraordinario que los mismos cielos dan fe de su gloria”. ¿Nosotros estamos mirando al cielo con expectación para ver si vuelve?
 
            Becky escribe: Los del oriente sabían de la profecía del Mesías porque Daniel y Ester promulgaban la fe en el Dios de Israel a los países del Imperio Persa: “Y muchos de entre los pueblos de la tierra se hacían judíos, porque el temor de los judíos había caído sobre ellos” (Ester 8:17). La marca que dejaron en el Imperio Persa fue permanente. La aparición de la estrella habría causado mucho revuelo porque los que estudiaban las estrellas eran gente importante del país. En Israel, aunque tuvieron las mismas profecías, no estaban esperando la aparición de una estrella anunciando el nacimiento del Mesías. Así que en oriente esperaban una estrella, mientras que en Israel dependían más bien de la enseñanza de los maestros de la ley.   
 
            Tiene su parecido a la iglesia hoy en día, algunos se enfocan en señales y prodigios mientras que otros se enfocan en las Escrituras. Sabemos que Israel estaba esperando al Mesías. En la época de Jesús, esperaban que les librase de los romanos. Por lo tanto, ¿por qué no se dieron cuenta de la aparición de la estrella? Porque no la estaban buscando. Pero los del Oriente sí. ¿Por qué es que la gente que estaba mirando a ver si veían la estrella no conocían la profecía de donde tenía que nacer el Mesías? Mientras que en Israel la gente sí que sabía donde tenía que nacer el Mesías no estaban buscando la estrella. Tal vez tiene que ver con la inclinación del corazón. Es posible que los magos estuviesen más inclinados a creer en señales y prodigios, mientras que los judíos se decantaban por la revelación de las Escrituras. Cuando Dios envió ángeles del cielo para anunciar el nacimiento del Mesías, solo se les aparecieron a unos pastores rudos en el campo velando sobre su rebaño de noche. Dios hizo señales, como la de Zacarías (Mat. 1:11-20), pero él no creyó. Y tal vez lo mismo es cierto de la iglesia de hoy, que una parte se inclina más a creer en señales y prodigios mientras que la otra prefiere solo las Escrituras sin nada sobrenatural. Pero el hecho es que necesitamos las dos cosas para encontrar al Mesías. Cuando los magos llegaron a Jerusalén necesitaron las Escrituras más la luz de la estrella para encontrar a Jesús (Mat. 2:4-5 y 9). ¿Combinamos bien el mover de Dios de maneras visibles en señales y prodigios con nuestro conocimiento de las Escrituras?
Padre amado, ¡cuando tú te mueves esto causa un gran revuelo, como en aquel tiempo con Herodes! (Mat. 2:3). Y gracias que, si tenemos un corazón para adorarte, encontraremos a Jesús. Amén.    

   

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