BUSCANDO A JESÚS

    

“¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?” (Mateo 2:2).

Lectura: Mateo 2:1-5 y 16-20.

Necesitamos encontrar a Jesús desesperadamente, cueste lo que cueste, porque hallarlo es salvación y vida eterna, pero buscarlo con una motivación incorrecta es no encontrarlo nunca, como la historia de los magos nos muestra.

  1. Buscándolo por la lógica humana. Este método no funciona como demostraron los magos del oriente. Ellos razonaron: ¿Dónde han de nacer los reyes? Claro, en el palacio. Así que emprendieron el viaje desde su país de origen hasta Jerusalén pensando que encontrarían allí al Niño en el palacio real, pero se equivocaron. Hemos de aclarar que la estrella no les marcó el camino todo el rato desde Persia hasta Jerusalén. La estrella no se equivocó. ¡Jesús no estaba en Jerusalén! La estrella apareció en oriente y volvió a aparecer cuando los magos salieron del palacio de Herodes y luego los guio hasta el Niño. Razonando, nadie pensaría que el Infante iba a nacer en un establo y luego a mudarse a una casa de Belén.
  2. Buscándolo con diligencia. Cuando Herodes indagó a los doctores de la ley, supo que el Mesías iba a nacer en Belén, pero ¿en qué lugar de Belén? Así que Herodes “enviándoles a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore” (2:8). Este método de buscar por todas partes tampoco los llevó al Niño. Por mucho que busquemos al Señor, no lo vamos a hallar a no ser que Dios nos revele a su Hijo.
  3. Dios les mostró dónde estaba. “Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que, llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño” (2:9). Cuando una persona realmente está buscando a Jesús, Dios mueve cielos y tierra para que lo encuentre. La estrella que habían visto en oriente volvió a aparecer e iba moviéndose, arrojando luz delante de ellos hasta pararse y arrojar su luz sobre su ubicación que fue la casa donde ya se habían ido a vivir después de abandonar el establo. Es curioso, por lo que sabemos, los otros habitantes de Belén no acudieron a la casa para encontrar el significado de este fenómeno de la estrella, solo las personas cuyos corazones estaban preparados se dieron cuenta del milagro de la estrella.  
  4. Dios esconde al Niño de los que lo buscan con mala motivación. “Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que habían en Belén” (2:16), pero sus soldados no encontraron al Niño, porque Dios lo había escondido en Egipto: “Después que partieron ellos (los magos), he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate, y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo” (2:13). Herodes nunca lo encontró, y murió sin encontrarlo, y se perdió eternamente por la propia dureza de su corazón.

Padre amado, es tu gracia la que nos ha conducido hasta Jesús. Por ningún método humano lo habríamos encontrado. Gracias por el favor que nos has hecho y gracias por Él, a quien encontrarlo es vida eterna.  

   

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