“Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando hubo tomado el libro, los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero… y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos…” (Apocalipsis 5:7-9).
Lectura: Apoc. 5:4-10.
Este fue un momento muy significativo en la historia del universo. Nosotros no estamos totalmente conscientes de su significado, porque siempre hemos sabido que el Cordero es digno, pero este no es el punto principal. El punto principal es que este momento, cuando el Cordero tomó el libro de la mano de Dios, marcó el tiempo cuando Jesús empezó a reinar. Fue el Día de su Coronación, el día cuando recibió sus órdenes y fue comisionado por el Padre para poner en marcha la segunda fase de su ministerio, la de poder llevar a cabo la segunda mitad del programa de Dios. Es cuando Jesús recibió el reconocimiento por el éxito de su misión en la tierra, que logró su objetivo, que fue la salvación de todos los hombres que creyesen en Él. Ahora tiene que reinar hasta conseguir la sujeción de todos sus enemigos: “Porque es preciso que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies” (1 Cor. 15:25).
Anunció a sus discípulos en la tierra antes de ascender: “Toda potestad (autoridad) me es dada en el cielo y en la tierra” (Mat. 28:18). Esta potestad la ganó venciendo a Satanás en la Cruz. Y después asciende al Cielo, y aparece ante el Trono del Altísimo y es coronado como Vencedor. El profeta Daniel nos los cuenta: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido” (Daniel 7:13,14). Los discípulos estaban en la tierra viendo cómo el Señor iba subiendo y subiendo hasta que una nube lo ocultó de la vista y no lo vieron más, pero Daniel nos cuenta lo que le pasó a continuación desde el punto de vista de los que estaban en el Cielo. Iba subiendo hasta llegar a la sala del trono del Anciano de días, y los seres del cielo le hicieron pasar. Fue presentado ante la presencia del Altísimo donde recibió reconocimiento por el éxito de su misión en la tierra, y por ello fue condicionado a poner en marcha la siguiente fase del programa de Dios, la de reinar “hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies”.
La fase siguiente todavía no ha ocurrido: “Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia… Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos” (1 Cor. 15:24 y 28). Este es el programa completo. De momento estamos señalando el momento cuando tomó el libro y su significado. Los seres celestiales lo entendieron muy bien y rompieron en alabanza cantando un nuevo cántico para la ocasión. La nueva fase ya comenzó y para celebrarlo, hizo falta un nuevo cántico que se estrenó en el momento de la victoriosa vuelta de Jesús al Cielo para recibir nuevas órdenes.
Copyright © 2026 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.