DIOS SE LO MOSTRARÁ

    

“Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios” (Filipenses 3:15).

“Así que, todos los que somos perfectos sintamos esto; y si sentís algo de diferente manera, también esto os lo revelará Dios” (Filipenses 3:15, BTX).

… “Dios te lo aclarará” (Filipenses 3:15, Biblia Amplificada).

Lectura: Fil. 3:12-16.

El apóstol Pablo anima a los creyentes maduros a mantener la unidad en su fe, confiando en que Dios corregirá o revelará la verdad a los que mantienen opiniones diferentes. Esto promociona la paciencia, humildad y dependencia del Espíritu Santo para que guíe a los creyentes hacia el entendimiento. Los creyentes maduros deben estar de acuerdo en cuanto a las verdades básicas; pero, para cosas de importancia secundaria, Dios revelará el entendimiento correcto con el tiempo. Este texto sirve para evitar conflictos innecesarios dentro de la iglesia sobre opiniones distintas.

“Pablo les dice a los creyentes de Filipo que todos los que somos maduros debemos ver las cosas de esta manera, tal como él ha ido describiendo. Está apelando a los filipenses a que compartan su punto de vista en cuanto a lo que ha dicho hasta ahora. Confía en que los creyentes maduros estén de acuerdo con su percepción sobre el gozo, la unidad y el amor. Luego añade que, si en algún punto alguien piensa de otra manera, aquella cosa también Dios se la aclarará. En otras palabras, Pablo está confiado en que el Espíritu Santo hablará a los corazones de cualquier persona que no esté de acuerdo con sus percepciones en cuanto al gozo, la unidad y el amor. Después de todo, el Espíritu Santo está inspirando esta epístola y le será un placer iluminarlos”.[1]

Incluyo una palabra de testimonio propio. Me convertí al Señor dentro de la Iglesia Luterana y creía firmemente en el bautismo de bebés. Cuando cambié a la iglesia Bautista intentaba discutir con mi amiga bautista sobre este punto, pero ella no entraba en discusión. Me dejó, y, con el tiempo, el Señor mismo con mi propio estudio de la Palabra cambió mi postura, tal como dice este texto.

Más importante que tener una doctrina perfecta es tener un carácter maduro. Discutir, ser quisquillosos, o imponer nuestras ideas no participa de la madurez. En el Cielo no habrá disputas doctrinales, pero sí llevaremos con nosotros el carácter que hemos desarrollado ahora. Si tenemos la necesidad de convencer al otro, tener la razón, si atosigamos, o damos demasiada importancia a cosas secundarias a expensas del amor y la unidad, hemos de trabajar estas cosas. Pidamos al Señor paciencia y fe para creer que Dios mismo revelará la verdad a los que la buscan, tal como dice el apóstol Pablo en este pasaje. Esta convicción nos dará paz y descanso.

 


[1] Traducido de “Philippians”, por David Stanford.

   

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