NO PROVEÁIS PARA LA CARNE

“… sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” (Romanos 13:14).

Lectura: Rom. 13:11-14.

            Hacer provisión es hacer preparativos, o planear para un momento futuro. La ardilla entierra bellotas para tener comida durante el largo invierno. Cuando la fruta está a buen precio hacemos conservas para más adelante. Abrimos una cuenta en el banco para proveer para la vejez. Esto está muy bien. El apóstol está diciendo que hay alguna cosa para la cual no debemos hacer provisión, y esta es los deseos de la carne. ¿Qué desea la carne? La carne tiene sus apetitos. En el sentido en que el apóstol está empleando la palabra se refiere a deseos ilícitos como el sexo fuera del matrimonio, la comida excesiva, el alcohol en exceso, las diversiones que te separan del Señor, ciertos programas en internet, la ropa provocativa para lucir la carne, y cosas parecidas. No debemos meternos en tentaciones, sino evitar ocasiones para caer. Se trata de no hacer nada premeditado que pueda dañarnos espiritualmente.

  • Voy a la discoteca a ver si encuentro alguien interesante. No.
  • Voy a llamar a mi viejo novio del mundo a ver cómo está. No.
  • Voy a pasar un fin de semana con mi novio en un hotel. No.
  • Me caso dentro de poco. Mi novio y yo vamos a estar solos en el piso haciendo preparativos. No.
  • Voy a dar una vuelta por el barrio donde viven mis viejos amigos de la pandilla. No.
  • Voy a ver a qué velocidad puede subir mi moto. No.
  • Voy a esta fiesta. No voy a probar ni el alcohol o la droga. No. 
  • Voy a dar una vuelta con el marido de mi amiga. Su mujer está fuera y puede sentirse solo. No.
  • Voy a discipular a un hombre recién convertido. Mi marido no puede porque está muy ocupado. No.
  • Mis amigos van a salir para beber esta noche y me han invitado. No.
  • A mi marido no le importa si voy escotada o si me pongo un pantalón muy ajustado. No.
  • Voy a poner una música que me haga recordar mis viejos tiempos antes de conocer al Señor. No.
  • En este restaurante puedes comer todo lo que quieras por x dinero. No.
  • Me paro delante del escaparate de la pastelería. Soy diabética, pero no compraré nada. No.
  • Salgo con este chico que no es creyente, pero tendré mucho cuidado. No.
  • Voy a dejar que mi hijo use el móvil sin restricciones. Tiene que aprender a seleccionar bien lo que ve. No.
  • Mi hija quiere ir de fin de semana con su colegio. Sé que los demás se desmadran, pero confío en ella. No.

Como creyentes no tenemos que consentir a los deseos de la carne, sino crucificar la carne y vestirnos de Cristo para vivir en santidad y justicia delante de Dios.    

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