“Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gálatas 4:19).
Lectura: Gal. 4:11-20.
¿Se formó Jesús en Pablo?
La primera vez que vemos a Pablo en las Escrituras no se parecía mucho a Jesús. Amaba a las Escrituras, esto sí, e intentaba ponerlas por obra, pero en cuanto al amor, solo amaba a las personas que pensaban como él y despreciaba a las que no. Y, en cuanto a los cristianos, los odiaba y quería verlos muertos. Tenía celo por Dios, esto sí, pero era un fanático de la religión, y su fanatismo lo llevaba a extremos inaceptables. Jesús tenía celo por las cosas de Dios, pero a diferencia de Pablo, su celo lo impulsaba a sacrificarse a sí mismo, no a otros. Lo llevó a pagar el precio más alto para que otros pudiesen ser salvos.
Pablo no llegó a este nivel de identificación con Cristo el mismo día de su conversión, sino que el Espíritu Santo iba interpretándole la revelación de Jesús y poco a poco él iba cambiando hasta llegar a ser muy parecido a Jesús. Al final Pablo:
- Predicaba como Jesús, lleno del Espíritu Santo y fuego (Mat. 3:11).
- Viajaba como Jesús, siempre dirigido por el Espíritu Santo (Hechos 16:6-10).
- No estimaba preciosa su propia vida para sus fines, sino para terminar todo lo que el Padre tenía determinado que él hiciese (Hechos 20:24).
- Oraba como Jesús, con amor por los suyos (1 Tes. 1:2, 3).
- Animaba como Jesús, consolaba, edificaba (1 Tes. 1:6-10).
- Hablaba como Jesús, con poder (1 Tes. 1:5).
- Amaba como Jesús, con entrega a los nuevos convertidos (1 Tes. 2:8).
- Amaba a sus amigos como Jesús a los suyos, con amor ferviente (2 Tim. 4:9, 11).
- Consolaba como Jesús, daba esperanza a sus oyentes (2 Cor. 1:3-11).
- Sufría como Cristo, dispuesto a entregar su vida, preparado, con esperanza, de todo corazón (2 Tim. 4:6-8).
- Esperaba la venida de Jesús con la misma añoranza que tiene el Señor Jesús de retornar para estar con nosotros de nuevo (2 Tim. 4:8).
Pablo no imitaba a Jesús como un actor intenta meterse en el papel de la persona que representa en su obra, sino que realmente era como Jesús. Decía: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal. 2:20). Y era cierto, que no vivía Pablo, sino que el que vivía dentro de él, y por medio de él, era Cristo. Se formó Jesús en Pablo.
Copyright © 2025 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.