FORMANDO CRISTO EN MI (1)

“Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gálatas 4:19).
 
Lectura: Gal. 4:11-20.
 
            Pablo está viviendo una situación difícil con los gálatas. Lo habían recibido bien, pero ahora han seguido a otras voces, abandonando la del apóstol. Ya Pablo ha sufrido dolores de parto para llevarlos a Cristo, y otra vez está sufriendo por ellos para que vuelvan a la primera lealtad a Cristo y maduren en la fe. Ellos han recibido a Cristo por la fe y Él vive en ellos, pero no ha sido formado en ellos, es decir, lo tienen en su vida, pero no han llegado a ser como Él. Cristo es firme y estable, ellos no lo son. Cristo es leal, ellos no. Cristo es agradecido, ellos no. Cristo tiene discernimiento y distingue entre gente digna de confianza y gente que no lo es; ellos han sido engañados por falsos maestros por falta de discernimiento.  
 
            Este es el caso de los gálatas, y ahora vamos a hablar de la de cada uno de nosotros. ¿Qué obstáculo hay en tu camino de la santificación, o sea, que tienes tú en tu carácter, o qué te falta, para no ser más como Jesús? ¿Qué impide que Él se forme en ti? Pide al Señor que te lo muestre. Él se describe como “manso y humilde de corazón” (Mat. 11:29). ¿Tú lo eres? ¿Lo soy yo? Las siguientes preguntas están diseñadas para hablar en grupos pequeños donde cada uno puede compartir sus pensamientos. También se pueden contestar a solas con el Señor, o por escrito, atento a la vez del Espíritu en ti. ¿Se va formando la mente de Cristo en ti? ¿Qué piensa Cristo del móvil? Claro, no había en su día, pero al estudiar las Escrituras, llegamos a conocer a Jesús de tal manera que sabemos cómo pensaba. ¿Qué piensa Jesús de las mujeres? (¿o de los hombres?) ¿Y tú? ¿Qué piensa de la amistad? ¿Y tú como la valoras? ¿Qué piensas que tienes que hacer como amigo de tus amigos? ¿Eres un fiel amigo? ¿Qué piensa Jesús de las Escrituras? ¿Qué uso haces tú de ellas? ¿Cuál fue la actitud de Jesús respecto a su familia? ¿Cuántos de sus hermanos llegaron a escribir libros de la Biblia? ¿Cómo se convirtieron? ¿Cómo trataba a su madre?  ¿Cuál fue la actitud de Jesús en cuanto al dinero? ¿Para qué lo usaba? ¿De dónde venía el suyo? ¿Qué pensaba Jesús en cuanto a la música? ¿Cantaba? ¿Cuál es tu actitud en cuanto a la comida? ¿Cómo se compara con la de Jesús? ¿Qué dijo Él de la comida? ¿Ayunaba? ¿Para qué? ¿Cómo empleas tu tiempo libre? ¿Qué decía Jesús del tiempo?  ¿Qué horario tenía Jesús? ¿Cuándo se levantaba? Y, la última pregunta en cuanto a la mente de Cristo, ¿cuál fue su actitud en cuanto a la evangelización? ¿Él evangelizaba? ¿Qué métodos usaba? ¿Cómo lo haces tú?
 
            Parecernos a Jesús requiere mucho trabajo. Abarca toda una vida, mucha disciplina y mucho cambio en nosotros. Ahora vamos a pensar en el corazón de Jesús. ¿Qué es lo que más amaba? ¿Qué prioridad le daba Jesús al amor? ¿Cómo expresaba este amor? ¿A qué clase de personas amaba? ¿Hasta qué punto amaba? ¿Dónde está tu corazón? ¿Cómo va tu amor hacia la gente en general, hacia el Señor, tu familia, tu iglesia, la obra de Dios, el mundo perdido? ¿Qué expresión das a tu amor en cada uno de estos casos? Pide al Espíritu Santo que te interprete el carácter de Jesús a ti y vaya formando, poco a poco, pero seguro, este mismo carácter en ti.

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