ESPERANZA

“Los gentiles esperarán en él” (Rom. 15:12).
 
Lectura: Romanos 15:8-13.
 
            En la Biblia el uso de la esperanza es diferente al nuestrro. Nosotros decimos: “Espero que tengas unas felices fiestas”, o: “Espero que tu salud mejore”. En la Biblia “esperanza” es una palabra técnica. No es un deseo, sino algo concreto. Dios es la “Esperanza de Israel” (Jer.17:13). La esperanza de Israel era el Mesías que traería redención. Jesús es la esperanza de Israel. Nuestra esperanza está en el reino de Dios con Jesús como Rey. Dios ha extendido su misericordia más allá de las fronteras de Israel para abarcar a todos los países: “Cristo Jesús vino… para confirmar las promesas hechas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: “Estará la raíz de Isaí (Jesús), y el que se levantará a regir los gentiles; los gentiles esperarán en él” (15:8-12)Jesús es la única esperanza segura.
 
            Nosotros oramos por la salvación de nuestros amigos y familiares y nos desanimamos cuando no se convierten y perdemos nuestra esperanza en Dios. Este tema es complicado, pero lo que sabemos seguro es que Dios cumple sus promesas. ¿Has recibido una promesa de Dios de que tu amigo o familiar va a ser salvo? Sigue orando y reclamando la promesa. ¿O lo que tienes es solamente un deseo? Dios cumple sus promesas, no necesariamente tus deseos. En los textos que estamos considerando la promesa es que los gentiles también heredarán las promesas dadas a Israel: “Cristo vino a servir a los judíos para demostrar que Dios es fiel a las promesas hechas que les hizo a los antepasados de ellos. También vino para que los gentiles le dieran la gloria a Dios por la misericordia que él tuvo con ellos” (15:8, 9, NTV). La salvación de gentiles es segura. Lo que no es seguro es cuáles de ellos. Si tú quieres la salvación de alguien, ora hasta mover a Dios; escucha lo que te conteste, y ve con ello.
 
            “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (15:13). Lo que Pablo está diciendo es que Dios nos dé gozo y paz en nuestra fe en la obra de Cristo para nuestra salvación. Esta es nuestra esperanza, que Cristo nos ha salvado. No es un deseo, es algo seguro. Él es nuestra esperanza de salvación, no nuestras buenas obras, no la Iglesia, no la fe de nuestros padres, sino la obra de Cristo. Creyendo en ella, que Dios nos dé gozo y paz, ¡y aún más esperanza! Dios es el Dios de esperanza, porque viene de Él. También viene del Espíritu Santo, como dice el texto: “para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”. Dios es el Dios de la esperanza. El Espíritu Santo nos transmite esperanza, y Jesús hizo la obra en la cual nuestra esperanza está basada.
 
            Padre amado, pedimos que seamos personas de larga visión, con los ojos puestos en la culminación de tus promesas, en nuestra presencia contigo en tu reino para siempre. “Venga tu reino” (Mateo 6:10). Pedimos que nos llenes de gozo y paz al creer esto, y que abundemos en esperanza por el poder del Espíritu Santo. Que tu Espíritu multiplique nuestra esperanza en todo lo que tienes prometido para nosotros de tal forma que transfigure nuestras vidas. En el nombre de Jesús, amén.

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