OCASIÓN PARA DAR TESTIMONIO (1)

“Y esto os será ocasión para dar testimonio” (Lucas 21:13).
 
Lectura: Lucas 21:12:19.
 
            El Señor Jesús está explicando a sus discípulos, ya al final de su ministerio terrenal, las señales antes del fin de los tiempos, y lo que les va a suceder a ellos de inmediato: “Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre” (21:12). Y luego les dice: “Y esto os será ocasión para dar testimonio”. ¡Qué precio para poder dar testimonio! ¿No nos sería más fácil dar testimonio al vecino de a lado? Sí, pero a menudo no aprovechamos estas oportunidades. ¡No obstante estamos seguros de que vamos a estar a la altura de dar testimonio ante gobernadores! Ah, ¿sí? Si no testificamos en lo fácil, ¿cómo pensamos que vamos a testificar en lo difícil?
 
Becky dice:
            De esta lectura la frase que me llamó la atención fue: “Esto os será una oportunidad para testificar”. Jesús está diciendo a sus discípulos que, cuando enfrenten las circunstancias más horribles de una persecución terrible, y cuando sean arrastrados ante personas ante las cuales nadie quisiera comparecer como criminales, esto les dará la oportunidad de testificar. La confianza que Jesús está depositando en sus discípulos es fenomenal. Nunca había pensado en esto. Había pensado en cómo el mensaje más precioso del mundo había sido puesto en manos de estos doce hombres, algunos de ellos del vulgo, otros indignos de confianza y otros, incrédulos. Yo tengo que presentarme ante un comité hoy para hablar de cómo una ONG puede aprovechar mejor sus finanzas; esta es una cosa, pero imagínate estar delante de un tribunal que con toda probabilidad va a decretar tu muerte, y te dicen que tu tarea principal no es defenderte, sino testificar. Nosotros pensamos que las oportunidades para testificar van a ser bonitas. Nos imaginamos en circunstancias favorables con gente amable en un lugar tranquilo, solos los dos, tomando un café y, en medio de una conversación placentera la otra persona cambia de tema y dice: “Ahora, explícame lo que crees”, dispuesto a escuchar. Pero Jesús está diciendo: No, la oportunidad para testificar puede ser cuando te lleven ante gente muy importante para defender tu vida, y en este momento quiero que defiendas algo más precioso que tu vida, es decir, el evangelio. Está pidiendo que hagamos lo opuesto a lo que se hace en estas circunstancias. En términos humanos debes estar esquivando al evangelio, porque así conseguirás que no te maten. Pero lo que yo quiero es que testifiques, que me introduzcas en la sala, a mí, al que crucificaron.
 
Esto es exactamente lo que vemos hacer a Pedro. Él entra en la sala, introduce a Jesús delante de mucha gente en el día de Pentecostés, muchos de los cuales eran hostiles. Dijo que este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios lo levantó de los muertos (Hechos 2:22-24). Pedro lo hace otra vez cuando está delante del concilio y le prohíben hablar en nombre de Jesús. Revierte a este versículo. Lo emplea como oportunidad para testificar y tuvo el poder de Dios para hacerlo. No tuvo que preparar lo que tenía que decir, las palabras les fueron dadas. Nosotros tampoco hemos de tener un sermón preparado, solo tenemos que abrir la boca y dejar hablar al Espíritu Santo.
 
Querido Señor, sé que hay muchas oportunidades en las cuales podría haber testificado, y no lo he hecho y pido que me perdones. Perdóname por estar buscando circunstancias ideales, y poniendo excusas cuando no las hay. Pido que hoy busque oportunidades para testificar, aunque me miren mal. En el nombre de Jesús. Amén.

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