LAS RESPUESTAS DE DIOS

“El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma” (Salmo 138:3).
 
Lectura: Salmo 138:1-8.
 
            ¡David está celebrando! Está dando gracias, alabando y adorando a Dios por cómo ha contestado sus oraciones. No nos dice cuál era su problema. Puede ser que estuviese en medio de una guerra con enemigos formidables, o puede ser que tuviese problemas familiares, o puede ser que estuviese angustiado por otro motivo. No lo sabemos, y por esto, el salmo sirve para todos los casos. Lo cierto es que clamó a Dios y Dios le contestó. Es interesante la manera en que Dios le contestó. No le contestó resolviendo su problema, sino fortaleciéndolo anímicamente. David da gracias a Dios diciendo: “Me fortaleciste con vigor en mi alma” (138:3). Es como si tú tuvieses un problema con un hijo y, en lugar de cambiar a tu hijo, Dios te diese poder, autoridad, sabiduría, e inteligencia espiritual para saber tratar con él. O, pongamos otro ejemplo: Estás buscando piso y no encuentras. La respuesta del Señor es una profunda paz en que no tienes que preocuparte, porque el Señor proveerá el que tiene para ti en el momento perfecto.
 
            Muchas veces en lugar de contestar a nuestras oraciones con algo visible como una sanidad milagrosa o un regalo que cae del cielo, la respuesta es algo interno que Dios obra en nosotros. David recibió fuerza en el alma para afrontar el problema que le preocupaba. Y esta fuerza era justo lo que él necesitaba.
 
            El resultado fue que otros que ni conocían a Dios se dieron cuenta de lo que hizo por David y alabaron al Dios de David: “Te alabarán, oh Jehová todos los reyes de la tierra, porque han oído los dichos de tu boca. Y cantarán de los caminos de Jehová, porque la gloria de Jehová es grande” (138:4, 5).  Los demás nos observan y ven cómo Dios nos da su paz en medio de circunstancias difíciles. Y no solo nos da la ayuda espiritual que necesitamos, sino también el material: “Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará tu diestra” (138:7). Su ayuda es completa.
 
Otro resultado fue que la fe de David creció para darle confianza en que la ayuda de Dios siempre lo acompañaría: “Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás” (138:7). El Señor estará presente dándonos vigor renovado en todas las situaciones que se presenten. De hecho, cumplirá su propósito en nosotros. Este propósito es hacernos más como Cristo y darse a conocer por medio de nuestras vidas: “Jehová cumplirá su propósito en mí” (138:8). ¡Amén! A Él sea la gloria.  

Copyright © 2025 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.