EL PERDÓN EN LAS RELACIONES HUMANAS (4)

“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete” (Mat. 18:21, 22).
 
Pablo y Juan Marcos.
 
Para situarnos, Marcos es el autor del evangelio que lleva su nombre, colaborador de Pedro y del apóstol Pablo, también llamado Juan Marcos. Es posible que fuese el joven que Marcos menciona en su evangelio que estuvo con Jesús en el huerto de Getsemaní y por poco fue capturado por los soldados que vinieron a prender a Jesús (Marcos 14:51, 52). (¡Es otro dato que confirmaremos cuando lleguemos al cielo!). Los creyentes estaban reunidos en la casa de Juan Marcos cuando Pedro fue librado de la cárcel por un ángel (Hechos 12:12). Pedro se refiere a él como “su hijo” (1 Pedro 5:13).
 
En cuanto a su relación con Pablo, Marcos acompañó a Pablo y Bernabé como ayudante en su primer viaje misionero (Hechos 13:2-5). Bernabé quiso llevarlo también con ellos en el segundo, pero Pablo dijo que no, porque les había desertado en el primero (Hechos 15:37-39). Hubo tal desacuerdo entre Pablo y Bernabé que se separaron el uno del otro. Pablo llevó consigo a Silas y Bernabé a Marcos. Para Pablo, Marcos ya se había mostrado inútil para la obra por cuanto no se podía confiar en él. Huía frente al peligro. Pero bajo la tutela de Bernabé Juan Marcos maduró y floreció de tal manera que llegó a mostrarse útil para la obra misionera con sus arduas demandas hasta tal punto que Pablo reconoció su habilidad y valoraba su ayuda. Cuando Pablo se encontraba en Roma esperando su ejecución escribió a su “hijo” Timoteo: “Solo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio” (2 Tim. 4:10).  ¡Qué cambio! Pablo está reconciliado con Marcos. Marcos ha cambiado y la actitud que tiene el apóstol hacia él es diferente. Ahora lo encuentra útil y no un estorbo. Quiere su ayuda en la evangelización. Y desea pasar los últimos días de su vida con él.
 
Se arregló esta situación que al principio no tenía solución. Costó la separación de Pablo y Bernabé. Marcos era un estorbo más que otra cosa. Pablo ya había decidido que Marcos no servía para la obra y que, si Bernabé insistía en relacionarse con él, él no iba con Bernabé tampoco. Y ahora todo estaba resuelto. Con Dios hay esperanza para relaciones rotas.
 
Llega a ser pertinente la vieja pregunta de Pedro: “¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí?”. El Señor perdonó a Pedro muchas veces. Pablo perdonó un agravio importante: la deserción en el campo de batalla, y a ti el Señor te ha perdonado más veces de lo que se puede contar. ¿No perdonaremos al hermano que peca contra nosotros? ¿Y no hay esperanza para la recuperación de relaciones rotas con el reconocimiento del pecado y el arrepentimiento? La Biblia contesta que sí, y nuestra experiencia lo corrobora.

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