EL SEÑOR NOS GUARDA

  

“Jehová es tu guardador” (Salmo 121:5).

Lectura: Salmo 121:1-8.

            El Señor nos guarda. “Guardar” es la misma palabra que se usa para el cuidado que tienen los pastores de sus ovejas: “Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño” (Lucas 2:8). Esta palabra se repite muchas veces a lo largo del salmo: “Ni se dormirá el que te guarda (121:3). “No se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel” (121:4). “Jehová es tu guardador (121:5). “Jehová te guardará de todo mal” (121:7). “Él guardará tu alma” (121:7). “Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre”. Transmite la idea de velar, cuidar, proteger, o preservar. Nos guarda de dañarnos, o del daño en sí, o del mismo enemigo que quiere destruirnos. Su manera de hacerlo es asombrosa. Él es inefablemente bondadoso y tierno, y, a veces, drástico en su protección si hace falta.

No permite que el daño nos alcance. Es constante, día y noche, en todas las circunstancias, y siempre. Nos metemos en dificultades sin darnos cuenta, y Él nos saca. Nos guarda de todo lo que podría dañar nuestra alma y la conserva para su morada eterna.

Mi hermana escribe[1]: “Siempre asociaré el Salmo 121 con David.  Me acuerdo de cuando predicó sobre este salmo hace muchos años. El primer versículo, al mirar las montañas, el autor se pregunta de dónde viene nuestra ayuda. Yo había pensado en las montañas como algo bonito, pero David dijo que ladrones y maleantes se escondían en las montañas para acosar a los viajantes con el propósito de robrarles, e incluso matarlos. Entonces entendí que las montañas representaban las dificultades que encontramos en la vida, en las cuales necesitamos la ayuda y protección del Señor para atravesarlas con éxito”.

            Becky ora: “Gracias, Señor, que no permites que nuestro pie resbale, que tú mantienes nuestro pie firmemente en la roca, que es Jesús, y no permites que salga de ella. Gracias por todas las cosas que haces. Tocas nuestros corazones, nos das la fe y la preservas. A veces pensamos que nosotros lo tenemos que hacer todo, pero realmente eres tú el que lo haces todo. Gracias, porque necesito tu ayuda, necesito que vengas a rescatarme de mí misma, de mi propia mente doble, del mundo, de las muchas tentaciones que se presentan. Pido que me preserves a mí y a mis hijos, y que los guardes al ir al colegio. Guárdalos de las diferentes tentaciones que tendrán, de los diversos mensajes mundanos que escucharán y, en medio de todo esto, pido que puedan oír tu voz, y que sea ella la que se implante en sus corazones, y que los enseñe. Guarda sus pies firmemente en la roca, que no se desvíen, ni a la derecha, ni a la izquierda, que vayan caminando contigo siempre. Amén”.   


[1] Las tres hacemos juntas un devocional, usando una app del móvil y compartimos juntas lo que sacamos.

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