TUYO SOY ENTERAMENTE

  

“Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido” (Apocalipsis 2:4, 5).

Lectura: Juan 21:15-17.

            Nuestra relación con el Señor Jesús es una de amor, y se mantiene como todas las relaciones amorosas, por medio de conversar con Él, de andar con Él, de escuchar su voz en su Palabra, de ver su mano en las circunstancias de nuestra vida, de acatar su voluntad, de respetar su autoridad y obedecerlo, de desear su compañía y buscar su presencia, y de vivir en santidad. Este himno escrito hace tantos años es una exposición de lo que es tener y mantener un amor ardiente por el Señor.

Jesús, tu amor infinito por mí,
ningún pensamiento puede alcanzarlo,

ninguna lengua puede proclamarlo;
oh, une mi corazón agradecido a ti,
y reina allí sin rival.
Tuyo completamente, solo tuyo soy;
sé tú únicamente mi llama constante.

¡Oh, concédeme que nada habite en mi alma,
excepto tu puro amor!
Que tu amor me posea por completo,
mi alegría, mi tesoro y mi corona.
Quita toda llama extraña de mi corazón;
cada acto, palabra y pensamiento míos, sea amor.


Oh, Amor, ¡qué alentador es tu rayo!
Todo dolor ante tu presencia se desvanece;
la preocupación, la angustia, la tristeza se disipan
dondequiera que surgen tus rayos sanadores.
Oh Jesús, que nada vea, que nada desee,
que nada busque, salvo a Ti.


Que incansablemente persiga este amor,
que intrépido aspire a este alto premio.
Cada hora renueve dentro de mi alma

esta santa llama, este fuego celestial,
Y día y noche sea todo mi cuidado

Guardar el sagrado tesoro que tengo allí.

                                    Paul Gerhardt, 1607-76
                                    Traducido al inglés por John Wesley, 1703-91

 Copyright © 2025 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.