“Yo quisiera retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el evangelio; pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino voluntario” (Filemón 14).
Lectura: Filemón 13-16.
Pablo envió a Onésimo a Filemón porque era suyo, para que Filemón mismo decidiese o bien retenerlo en su servicio, o bien enviarlo a Pablo para que colaborase con su ministerio en la cárcel. La decisión se quedó con él. Cuando nosotros oramos, normalmente pedimos lo que queremos. ¡A veces hasta intentamos manipular a Dios! Si una relación está rota, pedimos que el Señor nos devuelva esta amistad. No se nos ocurre pedir que Dios decida. Pero Él sabe lo que nos conviene. Pablo está diciendo: “No me lo devuelvas por obligación, o simplemente para complacerme a mí; toma la decisión que tú veas mejor”.
En nuestro caso, hay relaciones que nos convienen y relaciones que no. Dios lo sabe. Igualmente podemos decir al Señor: “No me devuelvas esta relación porque te pongo en un compromiso. Comprendo que, si no me la devuelves, es para mi bien y mi protección, para que no me haga más daño, o para que no incida negativamente en mi relación contigo. Pues, hay relaciones que afectan negativamente a nuestra relación con el Señor.
Me viene a la mente el himno: “Oh qué Amigo nos es Cristo”. Es más cierto de lo que sabemos. La rotura de una relación trae sufrimiento. Esto es verdad, pero hemos de comprender el principio que subyace en todo lo que estamos diciendo. Es este: El sufrimiento que el Señor trae a nuestras vidas es para nuestra protección. Recordamos el ejemplo de la ovejita que tiene la tendencia a extraviarse. Cuando el Señor la encuentra a veces le rompe una pierna y la lleva sobre sus hombros para que se quede con Él y no vaya por derroteros lejanos. Claro, le duele, pero mucho peor que una pierna es que vuelva a escaparse y se pierda para siempre.
Pablo dice una cosa muy hermosa: “Quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre”. Lo mismo es cierto de esta relación que te causa sufrimiento. Si no la recuperas, puede ser que se apartase de ti por algún tiempo, para que la recibieses para siempre, es decir, no en esta vida, sino para siempre en el reino de Dios. Allí tendrás mucho tiempo para disfrutar de ella, en una relación perfecta que durará para siempre.
Copyright © 2025 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.