JESÚS PAGÓ POR ÉL

  

“Si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta… yo lo pagaré; por no decirte que aún tú mismo te me debes también” (Filemón 18, 19).
 
Lectura: Filemón 15-21.
 
Recordemos el argumento de la carta a Filemón. Este fue un líder de la iglesia de Colosas y amigo de Pablo. El esclavo de Filemón, Onésimo, le había robado y escapado a Roma donde conoció a Pablo y se convirtió al Señor. Pablo dirige esta carta a Filemón pidiéndole que perdone a Onésimo y que lo trate como hermano en Cristo. Vuelve a leer este texto, pero esta vez imagina que es Jesús quien está hablando contigo acerca de una persona que te ha hecho daño.
 
Becky escribió:
Creo que es muy poderoso insertar el nombre de la persona que ha pecado contra ti, a la cual guardas resentimiento, sobre todo si esta persona es creyente, e imaginar que es el Señor Jesús quien te está pidiendo que lo perdones por amor a Él. Si lo haces, rápidamente, cualquier resentimiento se desvanece. Amado Señor, pido que me ayudes a soltar todo resentimiento, amargura y enfado, porque eres tú el que nos estás instruyendo a perdonar de corazón. Amén.
 
Margarita escribió:
¡El Señor me llevó a sacar exactamente lo mismo que Becky! En cuanto a cierta persona que me ha hecho daño el Señor me dijo: “Cóbrame a mí por el mal que te hizo”. Entonces yo dije: “Vale, pondré a tu cuenta lo que ella me debe y Tú me lo pagas”. Jesús pagó su deuda contra mí en la cruz. Me vino esta fuerte revelación, que Jesús pagó por los males que otros nos han hecho en la cruz. Es chocante. No tenemos que guardar ofensas contra otros, porque ya han sido pagadas sus deudas.
 
Señor Jesús, muchísimas gracias. No lo había pensado en relación con esta persona. He leído el libro de Filemón muchas veces. Me encanta, porque habla acerca de relaciones entre creyentes, pero nunca había pensado en tomar lo que Pablo dijo a Filemón como si fuera Jesús pidiéndomelo a mí. Su voz llegó a lo más íntimo dentro de mí diciendo: “Yo pagué su deuda contra ti. No te preocupes. Está pagado. Ya no existe la deuda. Está liquidado”. Esto es asombroso, absolutamente asombroso.
 
La próxima cosa que Jesús me dijo es que yo le debo todo mi ser. Él pagó por mí. Llevó mis ofensas en la cruz. No solo pagó por mi pecado, me compró. Las dos cosas. Quitó mi pecado y me compró para ser suya. Y yo le pertenezco a Él. Y esto es maravilloso.

 Copyright © 2025 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.