PREPARADOS (1)

“Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá” (Lucas 12:40).

Lectura: Lucas 12:35-40.

            El Señor Jesús contó la parábola de un hombre rico que se ausentó de su casa dejando a sus siervos encargados de la administración de esta, siempre pendientes de su regreso, para abrirle la puerta nada más llegar él. No se sabía a qué hora del día o de la noche regresaría: “Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así [preparados para su venida], bienaventurados son aquellos siervos” (12:38). Nuestra primera reacción es pensar: “¿Qué más da si tiene que esperar cinco minutos hasta que le abran? Además, seguramente tendría llave”. Pero este no es el punto de lo que el Señor está haciendo con esta historia. Claro que no viene de cinco minutos, pero no estamos hablando de cinco minutos, sino de una vida enfocada en su venida de tal manera que la persona siempre esté preparada para su venida, a la hora que sea.

            Una persona preparada es una que ha encontrado el perdón de sus pecados en la sangre de Cristo y está viviendo una nueva vida en el Espíritu Santo a continuación. El propósito de su vida es servir al Señor en todo lo que hace. El deseo de su corazón es ver a su Señor. Vive para ello. Es como la mujer cuyo marido es camionero y hace largos recorridos a países extranjeros. Ella lleva la casa en su ausencia, pero todo lo que hace está enfocado en su retorno. Lo ama y quiere verlo. Está pendiente de su vuelta a casa. Todo lo que hace tiene sentido debido a él.

            ¿Cómo reaccionará el amo si encuentra a sus siervos velando? “Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles” (12:37). Si el señor de la casa llega y encuentra a sus siervos en sus puestos y cumpliendo con sus responsabilidades, preparados para su venida, estará tan contento, que cambiará de papeles con ellos, ¡los sentará a la mesa y él los servirá a ellos! ¡Esto es extraordinario! Nunca se daba en culturas orientales. Pero en realidad, Jesús no es solo el dueño de la casa, es el Creador y sustentador del universo, es el Rey de reyes y Señor de señores, y ¡Él va a ceñirse y servirnos a nosotros!, sus siervos. Pero no solamente somos sus siervos, somos el objeto de su amor. Ha derramado su sangre para comprarnos para sí mismo y tenernos a su lado eternamente. Nos ama con un amor entrañable y quiere que lo amemos a Él. Si correspondemos amándolo aún un poco de lo que Él nos ama a nosotros, se vuelca en gratitud hacia nosotros y nos sienta a su mesa para servirnos a nosotros. Esto es incomprensible. ¿Cómo es posible que nos ame tanto? Aún no hemos comprendido el amor que está detrás de nuestra redención.

            Al Señor su venida le hace mucha más ilusión de lo que nos hace a nosotros, a los que más lo amamos. Si yo añoro verlo, ¡cuánto más  Él añora verme a mí! Su capacidad de amar es la medida de su capacidad de servir, y la medida de ella es el Calvario.   

               

 Copyright © 2025 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.