GRANEROS MÁS GRANDES[1] (2)

  

“La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate” (Lucas 12:16-18).
 
Lectura: (Lucas 12:16-21.
 
            La primera cosa que me llamó la atención fue que esta persona estaba rica. La tierra produjo en abundancia, pero la persona ya estaba rica. No era un pobre que ya empezaba, sino un rico mayor que estaba acumulando suficientes ahorros para poder jubilarse y mantener a su familia sin dificultades. Ya era rico y la tierra producía abundantemente. Yo estaba pensando: Bien, la tierra puede producir abundantemente en varias maneras. Me preguntaba si mi tierra había producido en abundancia. Ya sabes que mi deseo más profundo es ver salvas a otras personas. Este es el fruto que quiero ver. Mi corazón también desea algunas cosas materiales En cuanto a ello, tengo un sueldo que no está mal, tengo dos hijos preciosos y tenemos una pequeña casa, pero en términos de fruto espiritual, no hay mucho.
 
¿Qué clase de fruto puede producir una tierra? Claro, una tierra puede producir buen fruto o fruto malo. Lo que la tierra produce es lo que sembramos en ella. Me planteaba la pregunta: “Bueno, ¿soy rico para con Dios?”. Hay tres maneras en que podemos ser ricos para con Dios: podemos dar nuestro tiempo, nuestros talentos y nuestro dinero. En la medida en que puedo, estoy dando de las tres cosas. Estoy dando mi tiempo, pues he dado una semana de mis vacaciones para trabajar como monitor en un campamiento cristiano de niños. He entregado mi talento en que he escrito un libro de testimonio acerca de lo que el Señor ha hecho en mi vida. Y he dado mi dinero para servir a Señor de varias maneras.  Creo que el Señor me está diciendo: Bien hecho, pero claro, siempre podría hacer más. Y lo que me preocupa es que no hay fruto espiritual. Me hace sufrir mucho.
 
Padre amado, pido que pueda ver fruto espiritual Y Señor, pido que abras los ojos de mi marido para que vea que su tierra ha producido abundantemente en los cuatro hijos que tiene, y que él termine glorificándote a ti. En el nombre de Jesús. Amén. 

[1] Escrito por Becky Cretney

             

 Copyright © 2025 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.