GRACIAS

 

 “Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró en tierra a sus pies, dándole gracias. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?» (Lucas 17:15-18).
 
“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios; porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza, porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios” (Romanos 8:19-21).
 
Lectura: Romanos 8:18-25.
 
Yo guardo la esperanza de volver a ver a nuestra perra en el Cielo. Cuando hago un viaje imaginario y me imagino a la que fue nuestra perra ya en el Cielo, corriendo como un cohete, moviendo la cola y toda ella a sus anchas con prados nuevos para explorar en todas direcciones, totalmente feliz, me viene un gran deseo de que ella pueda darse cuenta de dónde está, cómo llegó a poder estar allí y lo que le costó al Señor redimir a toda la naturaleza. ¿Se dará cuenta de todas estas cosas? ¿Sentirá gratitud? ¿Podrá decir: “gracias”, al Señor? ¡Cuánto me gustaría que entendiera, que pudiese sentir una desbordada gratitud por toda la felicidad que está experimentando, y que pudiera expresarlo! Si ella está en el Cielo sin entender, ni que esto es el Cielo, si piensa que está todavía en el bosque de Vallirana, pierde una gran parte del valor de estar allí.
 
Y pensando en todo esto, me di cuenta de que yo podría darle las gracias al Señor ahora por lo que tengo en Él, y le dije sencillamente: “Gracias”.
 
Señor Jesús, un día, cuando esté contemplando el panorama del Cielo, te daré las gracias de mi parte, y también de parte de nuestra perra, si ella no puede expresarlas, pero ahora te daré las gracias al pie de la Cruz, contemplando el panorama de la salvación, porque he comprendido un poco de lo que ha costado que yo esté aquí, en este sagrado lugar.  Amén. 

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