“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual… (Filipenses 2:5, 6, 8).
Lectura: Fil. 2: 3-11.
¿De dónde vino el orgullo?
El orgullo vino de Satanás. Se exaltó. Buscó el lugar más alto para sí mismo. Leemos de este momento tan trágico en la historia del universo en la profecía de Isaías: “¡Cómo has caído del cielo, oh estrella luciente, hijo de la mañana! Has sido arrojado a la tierra, tú que destruías a las naciones del mundo. Pues te decías a ti mismo: Subiré al cielo para poner mi trono por encima de las estrellas de Dios. Voy a presidir en el monte de los dioses, muy lejos en el norte. Escalaré hasta los cielos más altos y seré como el Altísimo” (Is. 14:12-14; NTV). ¿Os dais cuenta? Satanás hizo exactamente lo opuesto de lo que hizo Jesús. Satanás se exaltó; Jesús se humilló.
Satanás quiso subir, quiso poner su trono a la altura del trono de Dios; Jesús, en cambio ya estaba a la altura de Dios y bajó de su trono.
Satanás dijo “seré semejante al Altísimo”; Jesús, ya lo era, y renunció a ello. Se humilló.
Satanás es el rey del orgullo; Jesús es el Rey de la humildad.
Satanás se rebeló contra la autoridad de Dios; Jesús se sujetó a ella y la obedeció hasta la muerte de cruz.
Por lo tanto, Satanás será humillado (Is. 14:9-11 y 15-20); Jesús fue exaltado (Fil. 2:9-11). Vamos a leer estos dos textos tan reveladores:
Satanás: Este texto de Isaías profetiza la llegada finalmente de Satanás al lugar de los muertos: “En el lugar de los muertos hay mucha emoción por tu llegada. Los espíritus de los que murieron hace tiempo se ponen de pie para verte llegar. Todos exclaman a una voz. “¡Ahora eres tan débil como nosotros! Tu poder y tu fuerza fueron enterrados contigo. En tu palacio ha cesado el sonido del arpa. Ahora los gusanos son tu sábana y las lombrices, tu manta… En cambio, serás bajado al lugar de los muertos, a las profundidades más hondas. Allí todos te mirarán y se preguntarán: “¿Puede ser este el que sacudía la tierra y hacía temblar a los reinos del mundo? ¿Es este el que destruyó el mundo y lo convirtió en una tierra baldía? ¿Es este el rey que demolía las grandes ciudades del mundo y no tenía compasión de sus prisioneros?”. Los reyes de las naciones yacen en gloria majestuosa, cada cual, en su propia tumba, pero tú serás sacado de tu sepultura como una rama inútil. Como un cadáver pisoteado bajo los pies, serás arrojado a una fosa común con los que murieron en batalla. Descenderá al abismo. No te darán un entierro apropiado, porque destruiste a tu nación y masacraste a tu pueblo. Los descendientes de una persona tan malvada nunca más recibirán honra” (Isa. 14:9-11 y 15-20). El Señor Jesús recibió un entierro digno, su cuerpo fue puesto en la tumba de un hombre rico, mientras que Satanás tendrá el entierro más deshonorable. El que cayó del lugar más sublime de los seres creados, será degradado al lugar más bajo. …/…
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