“TUVIERON MIEDO”[1]

“Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido. Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo” (Marcos 5:14-15).
 
Lectura: Marcos 5:13-20.
 
            Es interesante para mí ver en qué punto tuvieron miedo. No fue en el punto en que lo esperarías. Fue cuando vieron a este hombre sentado, vestido y en su juicio cabal. Durante mucho tiempo habían estado viviendo con la realidad de tener a una persona endemoniada entre ellos, pero al verlo sanado fue el punto en que tuvieron miedo. La reacción que esperarías es que alabasen a Dios por su sanidad, pero no; tuvieron miedo. Se disgustaron por el dinero, claro, esto fue un factor, pero creo que puede haber otro motivo también. Creo que a veces nos acostumbramos a lo que consideramos “normal”, que puede ser en sí mismo algo que da miedo, pues, tener a una persona endemoniada viviendo entre nosotros da miedo, pero es cuando algo rompe esta “normalidad” que llegamos a tener miedo, porque te das aún más cuenta de la realidad de lo que has estado viviendo, y ahora has visto que hay un poder superior a ello y que hay una batalla tomando lugar entre el bien y el mal alrededor de ti. Creo que era esto lo que provocó el miedo. No dice que se enfadaron, o que tuvieron un poco de miedo, sino mucho miedo. Si solo se tratase del dinero perdido, estarían enfadados, estarían molestos con Jesús y querrían que se fuese, pero no estarían abrumados de miedo, como lo vierten algunas traducciones de este texto.
 
Creo que lo que pasa es que estaban acostumbrados a tener a los demonios por allí; no les impactaba. Sí, claro, había un hombre endemoniado, pero esta realidad estaba confinada al hombre. Estaba controlado. Ahora comprendían que la realidad de los demonios se había extendido a los cerdos. ¿Qué significaba esto para ellos? La realidad del problema que había sido confinado ahora estaba descontrolada más ampliamente en su área de influencia, y la persona que había extendido el alcance de su actividad era Jesús. Así que le pidieron que se fuese, porque Él había estorbado su normalidad.  
 
Se me ocurrió preguntarme si yo quiero saber acerca de demonios que viven cerca de mí. ¿Realmente quiero saberlo, o prefiero vivir en feliz ignorancia? La respuesta es lo último, pero ya que lo pienso, prefiero saberlo, porque quiero que Jesús los quite de mi entorno. Jesús es la verdad y la verdad nos libra. Él puede poner en libertad a los que están afectados por actividad demoníaca, Puso en libertad a este poseído. Pero los del pueblo no querían saber la verdad, por lo tanto, la verdad no los libertó a ellos. El endemoniado, que sí quería conocer la verdad, fue liberado. Muchos cristianos dicen que los milagros son cosa del pasado, que no ocurren ahora. Otros cristianos piensan que lo oculto no presenta ningún peligro. ¿Hay demonios sueltos ahora, o es que no queremos saber nada de ello? ¿Y qué de los otros temas que no queremos saber nada de ellos, porque nos incomodan?  Esta es la pregunta.
 
Padre celestial, tengo miedo en mi corazón, pero quiero saber la verdad. Señor, aun si hay demonios en mi propia casa, quiero saberlo. Y quiero que los saques. Así que, abre mis ojos a las cosas que quiero ignorar. No es lo que quiero yo saber, sino lo que Tú quieres que sepa. Señor, abre mis ojos a las cosas que no quiero ver porque me da miedo saber de ellas. Quiero andar en la plena realidad, aunque me cueste. Amén.  

[1] Escrito por Becky Cretney

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