“ME ERES TROPIEZO”

“Me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” (Mat. 16:23).
 
Lectura: Mat. 16:21-26.
 
            El Señor Jesús acaba de anunciar a sus discípulos que iba a ser crucificado. Esperaba una reacción de apoyo, o de comprensión, o de alguna pregunta inteligente por parte de ellos, pero en lugar de esto, lo que recibió fue la reacción contundente de Pedro: “Entonces, Pedro, tomándole aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca” (16:22). Pedro asumió el liderazgo. Se opuso a la voluntad de Dios. No confió en que Jesús había discernido correctamente la voluntad del Padre. Su intervención fue intentar que Jesús no fuese a la cruz. Si Jesús le hubiese hecho caso a Pedro, ninguno de nosotros seríamos salvos.
 
            ¡Lo interesante es que alguien pudiera ser de tropiezo para Jesús! ¿No era imposible que Jesús tropezase? ¿No venía programado del cielo de manera que le era imposible perder el plan de Dios para su vida? ¿Podemos nosotros hacer que la voluntad de Dios no se haga? ¿O Jesús realmente se hizo hombre como nosotros con las mismas tentaciones? Las Escrituras dicen: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Heb. 4:15).
 
            Esto nos lleva a la consideración siguiente. ¿Podemos nosotros serles de tropiezo a otras personas para que no hagan la voluntad de Dios? Es evidente que sí. Entra mucho temor al pensarlo. Que el Señor nos guarde de llevar a un hermano a pecar. Se ve que una de las maneras de hacer pecar a un hermano es no poner la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres, o sea, tener una mentalidad o un planteamiento humano, en lugar de espiritual. Si pensamos como la gente del mundo en lugar de pensar como Jesús, podemos ser de una influencia nefasta para otro creyente. ¡Cómo tenemos que mantenernos en condición espiritual por amor a los hermanos! Un enfoque carnal nuestro puede ser mortal para alguien. En este caso el enfoque carnal será de no hacer lo que Dios pide de nosotros para evitar el sufrimiento, o para conservar nuestra vida. 
 
Jesús le dice a Pedro: “Me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres”. El apóstol Pablo nos dice lo mismo: “Buscad las cosas de arriba… Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Col. 3:1, 2). Esto ya es todo un planteamiento de la vida. Hemos de tener metas espirituales, pensar en el reino de Dios y no en la prosperidad terrenal, vivir para el Señor y no para nosotros mismos, buscar la voluntad de Dios y no la nuestra, y estar dispuesto a pagar el precio por nuestra obediencia al Señor, mirando el galardón que tendremos cuando ya estemos con Él. Si vivimos de esta manera, no seremos tropiezo para nadie, sino un estímulo para nuestros hermanos en su búsqueda de la voluntad de Dios para sus vidas. 
 
        
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