“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza” (1 Tesalonicenses 4:13).
Lectura: 1 Tes. 4:13-18.
Al decir: “y así estaremos siempre con el Señor” (4:17), Pablo está hablando de la manera, y del lugar de reencuentro del Señor con los que estén vivos cuando Él vuelva y los que hayan partido para estar con Él. El trasfondo de esta explicación es que algunos hermanos de la iglesia de Tesalónica se habían muerto dejando al resto de la congregación consternada porque creían que nadie moriría antes de que el Señor Jesús volviese. Creían que iba a volver dentro de muy poco, pues, por este motivo, algunos hermanos habían dejado su trabajo para esperar su retorno. Ahora necesitaban saber cuándo se iban a reencontrar con los que habían partido.
Pablo explica que cuando el Señor Jesús vuelva los que hayan dormido en el Señor volverán con Él. Cuando el Señor empiece a descender del cielo, los muertos resucitarán primero, al sonar la trompeta de Dios, y ascenderán para recibirlu en su descenso a la tierra. Luego los que hayan quedado vivos serán “arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire” (4:17). El Señor estará descendiendo y los muertos empezarán a ascender, y los vivos ascenderán juntamente con ellos, y todos juntos nos encontraremos con el Señor en el aire. Nadie llegará a estar con el Señor antes que nadie. Todos llegaremos a la vez, y esta es la manera en que estaremos para siempre con el Señor: “y así estaremos siempre con el Señor” (4:17). El aire es el lugar de encuentro y esta es la manera en que nos vamos a reunir con Él. Será dramático, sonado, glorioso y emocionante. El cielo estará cubierto de los amantes del Señor Jesús. ¡Si no fuese por la brillante luz de su gloria, estaría oscuro por el número incontable de personas que llenarán el aire!
El Señor Jesús mismo habló de este encuentro. Cuando anunció que se iba, los discípulos estaban tristes y confundidos: “Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir… No se turbe vuestro corazón. Voy, pues a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 13:33; 14:1-3). Jesús se iba, pero volvería a buscar a los suyos. No iban a Él; Él vendría a buscarlos a ellos. Cuando el lugar esté preparado, volverá. Él está construyendo una Casa de piedras vivas que estará lista cuando la última piedra se convierta. Pedro habló acerca de esta Casa que el Señor Jesús está construyendo: “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual… La Piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo” (1 Pedro 2:5, 7). Cuando esta Casa esté terminada se producirá el gran reencuentro en el aire de la preciosa familia de Dios con su Cabeza y el Padre, para llenar esta Casa con eterna felicidad.
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