“Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto ni le ha conocido” (1 Juan 3:6, RV).
Lectura: 1 Juan 3:4-10.
“Me costó mucho entender este versículo hasta que consulté otra versión de la Biblia. Claro si leo: “todo aquel que peca, no le ha visto ni le ha conocido”, me descalifica a mí, porque yo todavía peco. ¿Esto significa que no he visto, ni conocido al Señor? Me tranquilizó la versión del NIV que dice; “Él que practica el pecado, no lo ha visto ni lo ha conocido”. Esta traducción es más exacta. Podemos estar conscientes de repetir ciertos pecados, pero pedimos al Espíritu Santo a entrar y ayudarnos a cambiar nuestra conducta, y, con el tiempo, lo hace para que no continuemos pecando. Cuando no estamos permaneciendo en Jesús es cuando caemos en estos pecados.
El versículo siguiente dice: “Queridos hijos, que nadie os engañe. El que practica la justicia es justo, así como él es justo” (3:7). ¿Cómo puede poner esto? Yo no soy justa. Algunos de nosotros tenemos una nube de condenación sobre nuestra cabeza pensando que nunca podemos hacer nada bien. Y que nunca podemos estar bien con Dios porque estamos llenos de pecado, pero esto no es lo que la Biblia enseña. La Biblia enseña que, si hemos confesado nuestro pecado, este pecado ya no existe en base al sacrificio de Cristo. Y si creemos en Él, somos declarados justos. Y si pecamos otra vez, confesamos nuestro pecado, y nuestro pecado es borrado y nos quedamos tan blancos como la nieve. La ilustración que me gusta de lo que significa estar en Cristo es tener una sábana blanca puesta sobre tu cabeza que te tapa por completo. Tienes la justicia de Jesús atribuida a ti, estás correctamente relacionado con Dios. Eres como un huevo cubierto con la cascara: estas cubierto con la vida, muerte y resurrección de Cristo, y, por tanto, eres declarado justo: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21).
Esta nube de condenación que te dice que no puedes hacer nada bien y que no tienes significado, no tiene base: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Ef. 2:10). Dios nos creó con propósito y preparó obras para que las hiciésemos. ¡Somos muy útiles! Somos útiles y somos justos, aunque todavía pecamos. Lo que el maligno ha hecho conmigo, y con muchos otros, es acusarnos y condenarnos para que pensemos: “Ay de mí que soy pecadora”. Esto, si lo creemos, ¡hace que no creamos en la justicia que tenemos por medio de la muerte y resurrección de Cristo! Y tampoco creemos que hemos sido creados con un propósito. ¡Creemos la mala noticia y no la buena! Esta es la trampa del diablo. ¡Vez tras vez, caigo en su trampa al creer que soy inútil y nunca hago nada bien! La verdad es que lo que hago es de valor eterno porque lo he hecho en Cristo y para Él.
Padre amado, gracias por la poderosa declaración de que somos la justicia de Dios en Cristo. Ayúdanos a creer la verdad y desechar la mentira. Gracias que Tú nos haces útiles; nos creaste con un propósito que planeaste desde el principio; y nos has hecho dignos por la muerte y resurrección de Cristo. En el nombre de Jesús, amén.
[1] Escrito por Becky Cretney
Copyright © 2025 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.