“Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones” (Lucas 24:45-47).
Lectura: Lucas 24:44
LA VERSIÓN DE JESÚS
Lo que el Señor Jesús dijo que se tenía que predicar a todas las naciones es el evangelio del arrepentimiento y el perdón de pecados: “Fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados” (Lu. 24:47, 48). Esta predicación consiste en un llamamiento al arrepentimiento. Esto significa que es necesario hablar del pecado y la condenación, del estado de muerte en que se encuentra todo el mundo antes de conocer a Cristo. Si una persona cree en Dios y cree los hechos básicos del evangelio, pero nunca ha entrado en convicción de pecado por obra del Espíritu Santo, en que reconoce su estado de perdición delante de Dios y su justa condenación, no tiene base para creer que es salva. Aceptar a Cristo como Salvador sin una profunda convicción de pecado seguido por el arrepentimiento no salva.
LA VERSIÓN DE PABLO
Pablo escribió: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual, asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Cor. 15:1-4). Aquí vemos varias cosas: Primeramente, el evangelio está basado en hechos históricos de los cuales había abundancia de testigos. No son las ideas de una sola persona, sino hechos fehacientes vistos por muchas personas.
Segundo: Estos hechos fueron antes profetizados por muchos profetas, predicados a la gente, y plasmados en las Escrituras. Todos concuerdan.
Tercero: El Evangelio no es complicado. Uno tiene que creer que Cristo murió para conseguir la finalidad que explican las Escrituras, a saber, que Cristo padeció la pena que nuestros pecados merecen: “Murió por nuestros pecados”. Para ser perdonado es necesario desear el perdón de sus pecados y reconocer que se consigue por fe en la muerte de Cristo: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom. 6:23). Después tiene que creer que Cristo fue sepultado.
Cuarto: Tiene que creer que Jesús salió de la tumba con un cuerpo de resurrección. Y tiene que creer que todo esto ocurrió para conseguir su salvación particular, y que lo consiguió para él, si él lo cree. La diferencia entre creer los hechos históricos y creer que en ellos es la diferencia entre la vida y la muerte.
El texto también estipula que el que confiesa fe en la muerte de Cristo por su pecado solo es salvo si se mantiene en la fe: “si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos”. Si no, ha creído en vano (1 Cor. 15:2). Toda la vida es una gran prueba para ver si vas a retener la palabra del Evangelio que te ha sido predicado. Si realmente has sido salvo, perseverarás.
Copyright © 2025 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.