SIN PALABRAS Y CON LA PALABRA

   

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmo 19:1).
 
Lectura: Salmo 19:1-14.
 
La creación habla sin palabras de la existencia y las cualidades de Dios, como el apóstol Pablo se nos explica en Romanos: “Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas” (Rom. 1:20). Este es el tema de la primera parte del Salmo 19, la comunicación de Dios sin palabras por medio de la naturaleza. La segunda parte de este salmo es la comunicación de la voluntad de Dios para el hombre que viene por medio de la Palabra escrita. Esta Palabra tiene distintos aspectos: es su ley, su testimonio, sus mandamientos, sus preceptos y sus juicios. Son perfectos, fieles, rectos, puros, limpios y verdaderos. Y nos aportan conversión, sabiduría, alegría, luz, estabilidad, limpieza y verdad. Esta segunda revelación incluye todo lo que necesitamos para vivir en armonía con el Dios de la creación. 
 
v. 7a. La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma”. Su enseñanza tiene tanta autoridad que llega a ser ley. Es esta ley la que tiene que informar nuestras mentes y nuestra conducta, no la ética que nos enseñan los medios de comunicación. De ahí la necesidad de pasar más tiempo delante de la Palabra de Dios que delante de estos.
 
v.7b. “El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo”. El testimonio de Dios es su auto revelación. Es fiel, o fidedigna, y su recepción aporta sabiduría.
 
v. 8a. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón”. El inconverso busca alegría. En su búsqueda de placer no se somete a los mandamientos de Dios. El creyente, sí, y la paradoja es que ¡éste es el que encuentra la alegría! 
 
V 8b. El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos”. Los preceptos son las normas de Dios aplicadas a una situación concreta. Sus preceptos nos dan luz para caminar. Seguimos en este camino hasta que Dios nos indique que hemos de tomar otro. La dirección de Dios y lo que yo quiero normalmente coinciden, porque mi corazón desea su voluntad, y Dios desea mi gozo y realización. Si Dios quiere algo diferente, me lo hará saber. Lo hará tan evidente que no me pasará desapercibido.
 
v. 9a. “El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre”.  El temor es mi respuesta a la Palabra de Dios. Es un temor saludable, un sano respeto que me lleva a obedecer al Señor.
 
v. 9b. Los juicios de Jehová son verdad, todos justos”. Los juicios son las decisiones tomadas por Dios, su forma de resolver conflictos. Son realistas, correctas y acertadas. 

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