MUCHAS PREGUNTAS

“Donde estabas tú cuando yo fundaba la tierra: Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quien extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué está fundadas sus basas? ¿O quién puso su piedra angular cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios?” (Job 38:4-7).
Lectura: Job 38:8-15.

Ya hemos empezado a contestar a las primeras preguntas que Dios lanza al que ha intentado desacreditar a su siervo Job, a Eliú, y detrás de él a Satanás. La última pregunta citada hace referencia a los ángeles: ¿O quién puso su piedra angular cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios?”. Los judíos entendían que los ángeles estuvieron presentes cuando Dios creó al mundo y eran ellos los que alababan y se regocijaban en las obras de Dios. En aquella ocasión Lucifer también estuvo presente, un doloroso recuerdo para el presente. Hay una nota en la NVI que reza: “Cuando la tierra fue creada, los ángeles estaban allí para cantar las alabanzas del Creador, pero Job no. Por tanto, Dios no espera que Job pueda comprender ni siguiera los aspectos más simples de sus planes de Dios para el mundo y para la humanidad”.
Siguen muchas preguntas cuya intención es mostrar la soberanía de Dios en la creación y su inteligencia en todas sus obras. En la naturaleza vemos propósito, orden interdependencia, coordinación, armonía y belleza. Todo ello procedió de la mente luminosa de Dios y comunica cómo es Él.
Dios procede a hablar del abismo y de la muerte (36:16-18), de la luz y las tinieblas (38:19, 20). Todo esto también forma parte de la creación de Dios y de sus designios eternos. En la perfección de todo lo creado estaba también el abismo y las tinieblas. Nosotros no lo entendemos, pero todo pertenece a su dominio y entra dentro de sus propósitos. No hay nada fuera de su alcance, ni cosa que Él no domine.
“¿Por dónde va el camino de la habitación de la luz, y dónde está el lugar de las tinieblas, para que las lleves a sus límites, y entiendas las sendas de su casa? ¡Tú lo sabes! Pues entonces ya habías nacido, y es grande el número de tus días” (38:19, 20). Si estas palabras están intencionadas para Job para burlarse de él y avergonzarle, no reconocemos esta faceta de Dios. No hay ningún pasaje en las Escrituras que enseña que Dios se dirija con sarcasmo e ironía a sus amados para humillarlos. Esta interpretación no refleja el carácter de Dios.  
Lo que es consuelo en este pasaje para todos los que han sufrido la oscuridad de la noche del alma es que Dios sí conoce el lugar de las tinieblas y cómo sacar a sus hijos de las pesadillas de la vida. La noche no nos esconde de Dios. Él nos acompaña en la oscuridad de nuestras noches y finalmente las ilumina: “La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (Juan 1:5). Esta va a ser la experiencia de Job. Ya que Dios ha aparecido en el escenario de su angustia, rompe el alba, la oscuridad se desvanece y la luz de Dios trae un nuevo amanecer. En la luz de Dios él ve la luz.  

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