J. J. J: MALENTENDIDOS (2)

“¿No sabes esto, que así fue siempre desde el tiempo que fue puesto el hombre sobre la tierra, que la alegría de los malos es breve, y el gozo del impío por un momento?” (Job 20:4).
 
Lectura: Is. 52: Mateo 27:41-44.
 
Los tres (Job, Jonás y Jesús, el Hijo de Dios) fueron malentendidos por parte de aquellos a quienes vinieron a servir. ¿Pasará lo mismo a todos los que sirven a Dios de verdad? ¿Podemos esperar esto nosotros también?
 
JOB fue estimado como hipócrita por sus amigos, familiares y todo el mundo que lo conocía. Sus amigos le reprendieron con ironía: “¿Acaso te castiga (Dios), o viene a juicio contigo, a causa de tu piedad?” (Job. 22:4). Y con indirectas (Job 20:4), que hemos citado arriba. ¡Fue el objeto de la burla de los borrachos del pueblo! Sus palabras fueron malentendidas y usadas para para acusarlo. Hasta el día de hoy, los comentaristas no lo consideran el hombre más santo que ha vivido, sino un pecador como todos los demás, un hombre orgulloso que faltó el respeto a Dios en medio de su prueba, que por fin se arrepintió y por esto fue finalmente bendecido por Dios. Por ejemplo, Job dijo: “A la mujer estéril, que no concebía, (Dios) afligió, y a la viuda nunca hizo bien. Pero a los fuertes adelantó con su poder; y una vez que se levante, ninguno está seguro de la vida” (Job 24:21, 22), y el editor de la Biblia (R.V.) pone este título: “Job se queja de que Dios es indiferente ante la maldad”, pero Job no acusó a Dios de indiferencia. Solo dijo que este es un hecho de la vida. 
 
JONÁS es considerado el profeta malo que desobedeció a Dios, un hombre chauvinista y egoísta que solo valoraba su propia comodidad y no le importaba la suerte de las naciones perdidas y condenadas, sin Dios en el mundo. Hasta el día de hoy, Jonás es malentendido y criticado por el episodio de la planta que se secó. No entienden los que lo critican que la planta es símbolo de Israel (Is. 5:1). Los fariseos ni siquiera lo consideraban un verdadero profeta: “Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta” (Juan 7:52). Jonás era de Galilea. Sin embargo, Jesús lo consideraba profeta (Mat. 12:39).
 
JESÚS fue considerado un hombre pecador que no guardaba la ley de Dios, pues quebrantaba el sábado a su antojo: “Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo” (Juan 9:16). “Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre (Jesús) es pecador” (Juan 9:24). Lo que dijo Jesús fue malentendido y usado en su contra: “Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz” (Mat. 27:39, 40). Jesús no descendió de la cruz para salvarnos a nosotros.
 
No obstante Job fue el hombre escogido por Dios para revelar el papel que Satanás juega en los asuntos de los hombres. Jonás fue escogido por Dios para revelar el amor de Dios y sus planes de salvación para los gentiles. Además de ser el evangelista más exitoso de la Biblia, fue símbolo de la resurrección de Jesús. Y Jesús, que fue considerado sin atractivo, despreciado y desechado (Is. 53:2, 3), fue el Salvador del mundo. Si nosotros vamos a ser usados por Dios en sus propósitos para este mundo, significa que vamos a sufrir, ser malentendidos por parte de nuestros contemporáneos y el blanco de los ataques de Satanás. Pero nos encontraremos en buena compañía, selecta, con los que realmente han oído y comprendido la voz de Dios.

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