JOB INTERCEDE

“Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job” (Job 42:8).
 
Lectura: Job 42:7-9.
 
Dios está orgulloso de su siervo Job. Tres veces se refiere a él con la boca llena como “mi siervo Job”. Job ha servido al Señor en la prueba. Al mantenerse fiel ha mostrado a Satanás que su hipótesis estaba equivocada, que Job no temía a Dios porque todo le iba bien, sino que lo amaba de verdad. Dios pudo seguir jactándose de él delante de Satanás como muestra que no se equivocó al hacer al hombre, que los hay que realmente lo aman. A nosotros esta clase de servicio no nos apetece, pero a Dios lo honra y le sirve de mucho.
 
Job ha superado la prueba: “En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno” (1:22). Atribuir despropósito a Dios significa pensar que Él tenía algo malo en mente cuando permitió una prueba en nuestra vida, es tener a Dios por arbitrario, indiferente, cruel, desconsiderado, distante, o irracional. Es creer que no vale la pena creer en Él y descartarlo como nuestro Dios. Esto es lo que Satanás pretendía en la prueba, pero no consiguió su objetivo. Job no cedió ante él; no entró en su juego; no pasó al campo del adversario de Dios. Se mantuvo fiel a la reputación de Dios todo el rato y así glorificó a Dios y venció al enemigo. En nuestras pruebas Dios está pendiente de lo que pensamos de Él.
 
Job intercedió por sus amigos que le habían causado tanto sufrimiento adicional en medio de su prueba y Dios los perdonó en base al sacrificio que ofrecieron. Job es un tipo de Cristo en esto al interceder por los que hacen sufrir, pero en su caso es en base a su propio sacrificio. “Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos”. Y así nos considera Jesús: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13). Job es como Jesús en su intercesión: “porque derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los transgresores. Cargó con el pecado de muchos, e intercedió por los pecadores” (Is. 53:12).
 
“Y (Dios) aumentó al doble todas las cosas que había tenido Job” (42:10). En esto también Job es un tipo de Cristo que fue humillado y después exaltado. El camino al trono pasa por medio de la cruz. “Si sufrimos aquí, reinaremos allí”. Siempre ha sido así: el siervo del Señor lo sigue en su sufrimiento y en su glorificación. “Haya pues en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús… se humilló a sí mismo… Por lo cual Dios también le exaltó (Fil. 2:5-9). Este es el patrón, “por lo tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros una un cada vez más excelente peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Cor. 4:16-18). El sufrimiento temporal da paso a la gloria eternal.

Copyright © 2022 Devocionales Margarita Burt, All rights reserved.